Mayo de 1886: el movimiento obrero y la masacre de los mártires de Chicago

Por Oliver Stone y Peter Kuznick

La penúltima década del siglo XIX en Estados Unidos estuvo marcada por luchas laborales silenciadas con la injustificada persecución a los anarquistas que luchaban por los derechos de los obreros norteamericanos.

1877-1886

En el último tercio del siglo XIX estallaron las luchas laborales más sangrientas en la historia de los Estados Unidos. En 1877, con el apoyo de toda la clase trabajadora, la huelga de los empleados ferroviarios paralizaron gran parte de los trenes del país. Los capitalistas, atormentados por el recuerdo de los trabajadores revolucionarios que fundaron la Comuna de París de 1871, vieron cómo sus peores pesadillas se hacían realidad cuando en varias ciudades importantes como Chicago y San Luis los trabajadores declaraban huelgas que tenían un amplio número de seguidores.

En Washington el periódico The National Republican publicó un editorial titulado «La Comuna Americana» que decía: "Está claro que en los Estados Unidos las ideas comunistas están ampliamente difundidas entre los trabajadores de minas y fábricas y por los ferrocarriles". La huelga de ferroviarios era, "cuando menos, el comunismo en su peor forma", y no solo era "ilegal y revolucionaria, sino también antiamericana". The Republican, el periódico más vendido en San Luis estuvo de acuerdo: "Es un error llamarla huelga, esto es una revolución laboral". Cuando las milicias locales se mostraron reacias o incapaces de sofocar el levantamiento, el presidente Rutherford B. Hayes, quien debía en parte su elección a los magnates del ferrocarril, envió al ejército estadounidense. La batalla campal posterior dejó más de cien trabajadores muertos y una nación amargamente dividida.

Las luchas se intensificaron en la década de 1880 cuando el sindicato Knights of Labor (Caballeros del Trabajo) irrumpió la escena nacional, paralizando con éxito la red ferroviaria de veinticuatro mil kilómetros de Jay Gould en 1885. Gould era un magnate muy particular. Una vez se había jactado de poder "contratar a la mitad de la clase trabajadora para matar a la otra mitad". También era, probablemente, el hombre más odiado de la nación.

The Republican, el periódico más vendido en San Luis estuvo de acuerdo: "Es un error llamarla huelga, esto es una revolución laboral".

Cuando, para conmoción del país entero, Jay Gould accedió a todas sus peticiones, una acción a la que el periódico Bradstreet llamó una "rendición incondicional", el número de afiliados al sindicato se disparó por todo el país de manera espectacular y de ciento tres mil el 1 de julio de 1885, pasó a contar con setecientos mil un año después.

Este movimiento recibió una puñalada mortal cuando el gobierno decidió utilizar la muerte de siete policías en la Haymarket Square en Chicago en mayo de 1886, durante una huelga para exigir la reducción de la jornada laboral a 8 horas. Este incidente sirvió como excusa para acabar no solo con los anarquistas convocantes de la manifestación, sino para perseguir a los Knights of Labor -quienes no formaban parte de la huelga-. Inmediatamente el sindicato y los radicales de todos los Estados Unidos fueron perseguidos.


ESTE TEXTO ES UN FRAGMENTO DE LA INTRODUCCIÓN DEL LIBRO LA HISTORIA SILENCIADA DE ESTADOS UNIDOS: UNA VISIÓN CRÍTICA DE LA POLÍTICA NORTEAMERICANA DEL ÚLTIMO SIGLO, DE OLIVER STONE Y PETER KUZNICK, EDITADO POR LA EDITORIAL LA ESFERA EN EL 2016.