Mabay: azúcar y revolución

Por Damiana N. Pérez Figueredo e Isabel M. Seara Ricardo

En el sector azucarero, durante la década del 30, las manifestaciones de la clase obrera lograron relevancia nacional, encabezadas fundamentalmente por los obreros del Central Mabay, quienes protagonizaron una de las luchas más importantes dentro del movimiento sindical cubano.

Septiembre, 1933

Entre las ciudades de Bayamo y Manzanillo se encuentra ubicado el Central Mabay, el mismo posee una refinería y un alambique que con el alcohol que produce fabrica un carburante usado como combustible en los automóviles.

La situación de Mabay era similar a la que existía en cualquier otro ingenio o plantación del país, los trabajadores laboraban hasta 12 horas diarias, muchas veces el pago se atrasaba por meses y cuando lo hacían era por medio de vales obligados a comprar productos de muy baja calidad y a un elevado precio en la misma compañía. Unido a todo esto estaba la carencia de atención médica y educacional, además de los constantes desalojos a los que eran sometidos.

Era incomprensible que los trabajadores azucareros no hubieran alcanzado aún el nivel de organización que tenían los obreros de las fábricas y talleres urbanos, ya que las condiciones eran prácticamente las mismas desde la dominación española.

El país atravesaba el periodo más dramático en la historia de la industria azucarera. Las alzas y bajas en los precios, los grandes excedentes en el mercado mundial, agravados por la crisis capitalista de 1923, llevaron al gobierno a intervenir en las cuestiones azucareras influenciado en todo momento por los capitalistas azucareros: se restringió el monto de la zafra, se implantó la Ley Verdeja, que consistía en la restricción de la zafra (1926), la creación de la Comisión Nacional de Defensa Azucarera (1927) que no era más que una compañía monopolizadora de la exportación de azúcar, Ley de Estabilización Azucarera (1930) destinada a la restricción de azúcares mediante el financiamiento por el estado, representado por Machado, y a complementar medidas de las leyes anteriores, todo de acuerdo con un convenio internacional conocido por su promotor como Plan Chadbourne.

En medio de esta situación un grupo de obreros, entre los que se encontraban Francisco Rosabal, Rafael Ramírez, Emilio Recio y Rogelio Recio deciden que Francisco vaya a Manzanillo a contactar con el Partido Comunista para solicitar apoyo y conformar una célula en Mabay, esto se materializa en 1929. Por la necesidad de unirse a las masas se acuerda la formación de un sindicato local, más tarde queda convertido en Sindicato General de Trabajadores de Julia, al que podían pertenecer todos los trabajadores independientemente de su labor. El apoyo de la dirección del Partido Comunista fue constante, debido a la persecución de sus miembros comenzaron a funcionar en la clandestinidad y a crear varias células en otros poblados.

Con la agravación de la crisis económica y sus funestas consecuencias sociales, como el trascendental éxito de la huelga general de marzo, la jornada del primero de mayo y luego de los sucesos del 30 de septiembre en que el machadato pasaba a la segunda etapa final, se necesitaba del Partido Comunista y de la Confederación Nacional de Obreros de Cuba (CNOC) un mayor esfuerzo y acabar con las limitaciones y marcos estrechos para levantar y organizar las luchas de los trabajadores, del sector más importante del proletariado cubano. Los obreros azucareros, los desocupados y campesinos toman medidas para atrincherarse en las fábricas y todos los centros de producción con el objetivo de estrechar los vínculos con los trabajadores.

Son estas tareas las que caracterizaron el desarrollo del movimiento obrero y del partido que lo encabezan, en el período desde marzo de 1930 hasta la caída de Machado.

Era incomprensible que los trabajadores azucareros no hubieran alcanzado aún el nivel de organización que tenían los obreros de las fábricas y talleres urbanos, ya que las condiciones eran prácticamente las mismas desde la dominación española. La única ley que regía era la de los propietarios yanquis. Es solo después de la huelga general de marzo que el Partido Comunista y la CNOC pudieron acometer la tarea fijada de organizar a los obreros azucareros. Las principales huelgas se realizaron en los centrales de Mabay, Niquero, Media Luna, Romelie, y Esperanza en Oriente, también los hubo en Camagüey, Las Villas, Matanzas y La Habana.

... muchas veces el pago se atrasaba por meses y cuando lo hacían era por medio de vales obligados a comprar productos de muy baja calidad y a un elevado precio en la misma compañía

En enero de 1931 fue creada en Julia la Liga Juvenil Comunista que en apoyo a las reuniones que realiza el Partido, se encargaba de vigilar los alrededores, realizar carteles y colocar bandera roja como símbolo de la bandera de los trabajadores. Las actividades desplegadas por el partido y los sindicatos unidos al apoyo de la Liga Juvenil Comunista no cesaron, se hacía sentir en cada mitin, distribución de manifiestos. Entre las células creadas se encontraban Julia, Humilladero, así como la creación de una en la colonia María Luisa dirigida por Roque González y la constitución luego de la Asociación de Campesinos de Bejuqueros concentrando la actividad rural entre los obreros agrícolas, ya que la penetración en los obreros industriales se dificultaba, la zafra comenzaba en el mes de febrero y se podrían implicar los obreros con un paro del corte de la caña. Se acomete un plan de demandas y se inició una huelga que se fue fortaleciendo y se extendió hasta Palma Soriano, los dueños de las colonias se ven obligados a aumentar el jornal por miedo a que se extendiera la huelga. Esta primera confrontación vio la necesidad de estar más organizados y aumentar la influencia del Partido en las masas trabajadoras.

En la Conferencia Nacional de Obreros Azucareros celebrada en Santa Clara en 1922 quedó constituido el Sindicato Nacional de Obreros de la Industria Azucarera (SNOIA), instrumento de lucha de la masa trabajadora.

El Partido Comunista y la Liga Juvenil Comunista (LJC) de Julia y Mabay emprendieron con entusiasmo la organización de las secciones sindicales de la SNOIA en contacto con el Comité Distrital del Partido radicado en Manzanillo, lo que constituyó un impulso para las organizaciones.

Luego de la zafra de 1933, el Partido Comunista movilizó a las masas trabajadoras a través de sus activistas y compañeros destacados del comité central, se encaminaron a bateyes, plantaciones y lugares distantes. Existía una gran represión por parte del jefe de los guardias rurales apoyados por los soldados, esbirros y soplones.

En febrero de 1933 brotó una huelga muy poderosa que abarcó el central, la refinería y las colonias, se paralizaron en plena molienda todas las actividades en la fábricas y en los campos de caña. Desde su inicio el movimiento toma un carácter revolucionario (huelga), en plena dictadura de Machado. La jefatura del Distrito Militar de Orienta envió al batey a más de 200 soldados con métodos represivos y los trabajadores respondieron destruyendo las instalaciones, grúas, la quema de los cañaverales, ante lo cual las autoridades militares y la administración tuvieron que acceder a algunas demandas como el aumento de los jornales, el pago de adeudos de zafras anteriores y el compromiso de no despedir a trabajadores que participaron en la huelga.

... el Soviet de Mabay demostró que la clase obrera podía dirigir su propio destino

Similar era la situación que se producía con los camioneros que se dedicaban al tiro del azúcar, ya que la misma se almacenaba y embarcaba en Manzanillo , la vía fundamental que daba acceso al puerto la constituía la carretera Bayamo – Manzanillo, en el poblado de Barrancas, que se encontraba en muy mal estado, casi era imposible el tránsito de los camiones, por lo que los camioneros decidieron pedirle a la empresa que se hiciera cargo de la reparación de la misma, pero esta declaró que su principal vía de comunicación era el ferrocarril y que si los mantenían a ellos era por humanidad, por lo que la propuesta era que arreglaran la vía ellos mismos por sus propios medios, cosa que no resultó y los camioneros tuvieron pérdidas.

La empresa les prometió el pago de 0.60 centavos por metro cúbico de material tirado en aquellos camiones que no resolverían nada, pero «(...) tuvo mucho que ver en el aspecto político del futuro inmediato porque nos indicó el camino a seguir, hay que decir que a partir de aquel momento se nos hizo más fácil comprender, y ya de una manera más colectiva que la vía era la unión y que el medio era la lucha y hay que destacar además que si bien es cierto que esto se obtuvo de manera circunstancial y si se quiere espontánea, a partir de este instante ya variaron las cosas no solo porque se inició la lucha por la creación del sindicato, sino porque ya el Partido Comunista orientaba hacia ese fin y aquellos mismos seis compañeros que habíamos empezado a usar este medio nos dimos a la tarea de citar una reunión de todos los choferes con el propósito de constituir la Sección Sindical y al fin lo logramos, no sin antes desplegar una lucha intensa, pues fueron repetidos los intentos hasta que al fin se logró reunir a unos veintiséis compañeros (…)».1

Nada pudo evitar que a los pocos días ya se había organizado el sindicato y el plan de demandas, y se había constituido el comité de huelga.

Al producirse la huelga general que daría al traste con la caída del gobierno de Machado, encontró a los obreros de Mabay en plena lucha, hacía 64 días que había comenzado la huelga en el central. A los pocos días de la caída los obreros tomaban posesión del Central, refinerías, las fincas del administrador y la residencia de los propietarios.

CREACION DEL SOVIET

Tras los sucesos de la caída de Machado los obreros esperaban impacientes la respuesta de las demandas solicitadas al administrador del central y ante la demora, por orientación de Blas Roca se acuerda la necesidad de tomar el poder local y la creación del soviet. Inmediatamente fue cumplida la orden, se formó el mismo con obreros del central, las colonias y el Partido exactamente el día 13 de septiembre de 1933, los obreros tomaron el dominio del central y comenzaron a resolver algunos problemas, ganaron el apoyo del resto de la provincia oriental creándose un movimiento fuerte de cooperación.

Entre las medidas adoptadas por la dirección del Soviet estuvieron las siguientes:

  • Organización del Sindicato Obrero de Mabay.
  • Se repartieron más de 200 caballerías de tierra fértil y laborable entre más de 150 familias campesinas.
  • Creación de un fondo económico necesario para abordar los múltiples problemas que encaraba la dirección, como apertura de trabajos en el Ingenio, alimentación de la población, etc.
  • Se organizaron cooperativas de consumo que facilitaron a los obreros víveres, leche, ropa, carne, zapatos, etc.
  • Se abrieron dos escuelas para niños.

A pesar de su corta duración el Soviet de Mabay demostró que la clase obrera podía dirigir su propio destino, si se lograba la unidad entre todos los factores necesarios por primera vez repartió tierra a los campesinos sin la existencia de una ley de Reforma Agraria.

BIBLIOGRAFIA

Alba Ramírez, C. Testimonio sobre el Soviet del Central Mabay. Archivo Casa de la Nacionalidad Cubana.

Fondo de archivo 218. República.

Fondo de archivo 243. República.

Fondo del movimiento Obrero Cubano. Archivo Histórico Provincial.

Historia del Movimiento Obrero Cubano 1865 a 1958. La Habana: Editora Política, 1985. 271-275 p.

Legajo 1 Expediente 3.

Legajo 1 Expediente 50.

Oreste, Adán. «Fragmentos del libro de Testimonio», Revista de Historia de la Plata (Granma).

Bohemia. 16-25 abril. p.1.

Pichardo, Hortencia. «El Primer Soviet de Cuba». En: Documentos para la Historia de Cuba. La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 1980. t..I, p. 42- 47.

Roseell, Mirtha. Breve historia de la lucha en el Central Mabay desde su fundación hasta el año 1933 en sus luchas obreras contra Machado. La Habana. 1973. 379 p.

REFERENCIAS

1Testimonio de Carlos Alba Ramírez. Centro de información Casa de la Nacionalidad Cubana. File Central Mabay.


EL ARTÍCULO «MABAY: AZÚCAR Y REVOLUCIÓN» DE DAMIANA N. PÉREZ FIGUEREDO E ISABEL M. SEARA RICARDO, FUE PUBLICADO POR LA REVISTA ELECTRÓNICA GRANMA CIENCIA, AHORA ENLAZADO Y EDITADO POR CHAMBA.COOP.

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