El Cooperativismo en Rivera

Por Alejandro E. Pisnoy

La llamada “experiencia mutualista” de los países de inmigración constituye una de las formas organizativas traídas por los migrantes europeos, quienes ensayarían las primeras sociedades de socorros mutuos: germen cultural del cooperativismo argentino.

1898-1928

Las más antiguas de las sociedades mutuales en Argentina nacieron aprovechando el espacio político dado a partir de la caída de Rosas en 1852, y contaron con un alto porcentaje participativo de los recién llegados.

En 1857 un pequeño grupo de comerciantes y empleados españoles fundó la primera entidad de carácter mutual en Buenos Aires, la Asociación Española de Socorros Mutuos. Al tiempo un grupo de inmigrantes catalanes creó la Asociación Catalana Montepío de Monserrat, la italiana Unione e Benevolenza, la francesa Societé Francaise de Secours Mutuels; y quizás la más llamativa, por no ser integrada por migrantes europeos, fue la de ex esclavos liberados de la región de Cabo Verde.

Si bien el modelo mutualista reconoce su origen en Europa, el desarrollo del mismo en la Argentina presenta dos innovaciones: por un lado, es su influencia en sectores sociales y grupos regionales que no habían sido afectados por la experiencia en sus sociedades de origen y que adquirieron otra forma de organización en el país al que arribaron. Por otro lado, la diferencia de la experiencia asociativa en los países de inmigración con relación a aquella de los países de origen, que se deriva de la anterior.

La historiografía argentina ha incluido dentro de un mismo grupo a las sociedades benéficas, pero en nuestro país se pudieron diferenciar tres tipos de sociedades:

  1. De beneficencia
  2. Socorros mutuos y
  3. Los centros regionales

Las primeras sociedades de beneficencia se crearon a comienzos de la segunda mitad del siglo XIX tras las caída de Rosas, por inmigrantes Españoles e Italianos en su mayoría, tanto en Buenos Aires como así también en Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos.

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Las Sociedades de Socorros Mutuos son consideradas por parte de la historiografía como antecesoras de las organizaciones obreras; y surgieron en América en la segunda mitad del siglo XIX, al igual que las de beneficencia, como “una forma de organización artesanal según los socios, barrios y castas” (Melgar Bao, R.).

Para el médico catalán Pere Felip Monlau, la sociedad de ayuda mutua es una “institución cuyo efecto inmediato es socorrer al obrero en los casos de enfermedad o de imposibilidad para el trabajo, y cuyo efecto moral es enlazar a las poblaciones laboriosas como por vínculo de familia”.

El mutualismo surge como una forma de organización gremial y su desarrollo fue impulsado por la movilidad de la fuerza de trabajo urbano entre la fábrica, la industria a domicilio y el trabajo eventual jornalero sin ocio, y que aumentaba continuamente la emigración durante el siglo XIX.

Con el objetivo de las necesidades socio culturales de los inmigrantes, en nuestro país, fundamentalmente en la Provincia de Buenos Aires fue donde el asociacionismo mutual español constituyó el mayor número de instituciones a partir de 1857 cuando se organizó la Asociación Española de Socorros Mutuos de Buenos Aires y la Asociación Catalana Montepío, ambas en el barrio de Monserrat.

La tercera de los tres tipos de sociedades que surgieron en Argentina, fueron los Centros Regionales, organizados fundamentalmente por inmigrantes gallegos.

Este modelo regionalista sufrió la constante agresión por la colectividad española en nuestro país a través del periódico El Correo Español, por considerar este modelo secesionista, pero que con el correr de los años este sistema fue adoptado, sin dejar sin Centro Regional o Provincial a ningún grupo de inmigrantes[1].

PRIMERAS EXPERIENCIAS COOPERATIVAS

En nuestro país el cooperativismo desarrolló dos experiencias diferentes; por un lado, estuvieron las cooperativas creadas por los obreros con el objetivo de liberarse de la explotación capitalista, o intentar reducir sus efectos.

Por otro, surgieron las cooperativas promovidas por integrantes de las capas medias y la pequeña y mediana burguesía con la idea de encontrar una solución a los problemas sociales y económicos para poder desarrollar su actividad comercial o industrial.

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EL HOGAR OBRERO

En 1898, la “Cooperativa Obrera de Consumo” fue creada por el fundador del Partido Socialista en nuestro país, Dr. Juan B. Justo, y que funcionó en la sede del partido hasta 1902, esta dispuso que cada socio tuviera un voto, además las ventas debían ser de contado y sólo a sus asociados.

El 60% de los excedentes se repartían entre los asociados dependiendo del consumo; el 40% restante se repartía entre el fondo de reserva y el personal.

El 60% de los excedentes se repartían entre los asociados dependiendo del consumo; el 40% restante se repartía entre el fondo de reserva y el personal.

El 30 de julio de 1905, con el impulso de Juan B. Justo y 19 asociados, se crea “El Hogar Obrero”; durante los primeros ocho años funcionó como una cooperativa de ahorro y crédito para la edificación, en ese tiempo se construyeron 160 casas independientes y dos barrios obreros en Ramos Mejía y Turdera (Buenos Aires).

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En la década del ‘20 el “Hogar Obrero” estableció relaciones internacionales con otras cooperativas de Inglaterra, España e Italia; además comenzó a operar Cajas de Ahorros y construyo tres complejos de edificios. Fue la primera entidad argentina y del continente en ser aceptada en la Alianza Cooperativa Internacional.

EMPRENDEDORES DEL COOPERATIVISMO

Entre los primeros emprendedores del cooperativismo en nuestro país podemos mencionar al francés Alejo Peyret, el catalán Victory y Suárez y el alemán Germán L ́Allamant. El primero de ellos, Peyret, en el discurso dado en Colonia San José (Entre Ríos), en 1878, dijo: “No basta fundar una colonia en un punto dado y abandonarla a sí misma. Al cabo de algunos años verán reproducirse en su seno los vicios sociales del viejo mundo agregados a los inconvenientes del nuevo: es decir, la ilegalidad, la usura y la explotación del hombre por el hombre [...] Quisiera, pues, que hubiera en las colonias instituciones cooperativas y bancos de crédito agrícola para proveer de capitales en módicas condiciones a los trabajadores rurales; y ponerlos así al cubierto de un probable desalojo [...] Quisiera que hubiera depósitos de cooperativas donde el agricultor pudiera guardar su cosecha y esperar el momento de poder venderla a buenos precios [...] Quisiera que hubiera cooperativas que provean a los socios colonos a “precio de costo” todos los artículos de consumo local [...] Quisiera que hubiera fábricas cooperativas para el aprovechamiento de los productos agrícolas”[2].

Miguel Sajaro, Miguel Kipen y David Merener, fueron conocedores del sistema cooperativo “observado y practicado en Alemania desde sus épocas de estudiantes, llegaron al convencimiento de su necesaria introducción en las colonias desde dos vertientes ideológicas diferentes: el idealismo tolstoiano y el socialismo. Dando muestras de una clara conciencia de se rol comunitario, interpretaron el sentir de sus paisanos, programaron con optimismo una solución a los problemas laborales del cambiante mudo rural y apostaron al cooperativismo como la única y eficaz herramienta de progreso material y moral, apuntando a elevar no sólo el nivel de vida sino también la cultura y la autoestima"[3]

EL COOPERATIVISMO EN RIVERA EL NACIMIENTO DE LA COOPERATIVA “GRANJEROS UNIDOS”

Con el objetivo de formar una cooperativa agraria y el gran entusiasmo de la colonia, en octubre de 1909, fueron invitados a Rivera, los dirigentes cooperativistas Miguel Sajaro y Noé Yarcho quienes dieron sus discursos el primero en ruso, y el segundo en idish; llamaron a la unidad, a la responsabilidad colectiva, “porque todo el pueblo judío tiene los ojos puestos en el experimento histórico que se estaba realizando con los colonos judíos en la Argentina"[4]

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Todo funcionaba correctamente, cada año se renovaban las autoridades, algunos de sus presidentes fueron Aaron Brodsky, Abraham Schlapaco, Jacobo Kataschinsky, entre otros. Pero en 1919 la cooperativa estaba al borde de la quiebra. Lo que se creó para desligarse de los negociados de la JCA y cooperar con los campesinos se estaba derrumbando, según “Pioneros”, no fueron claras las causas de ellos porque se carece de documentación, pero llegan a la conclusión de que “la raíz del desastre se hallaba en la falta de concepción cooperativista en la conducción de la institución. Se la manejó como un comercio privado. Sus conductores se creían dueños de la institución y repartían con toda libertad créditos exagerados a sus asociados, que en buena parte no fueron devueltos. En su mayor parte estos créditos se otorgaron a colonos acomodados. Al igual que en el comercio privado, la no recaudación de las deudas conduce a la bancarrota"[5] .

Esta fue la primera experiencia de los colonos rivereños, con un triste final en 1920; dolor que se agudizaría aun más cuando fue la propia JCA que se hizo cargo de todo el activo y pasivo de la cooperativa; como así también se encargó de cobrar a los campesinos, hasta el último centavo, incluyendo los intereses. “Cuando el colono concurría a la administración a pagar su anualidad, se le descontaba previamente su deuda con la cooperativa desaparecida"[6]

Aún después de creada la cooperativa “Granjeros Unidos”, de la que hablaremos a continuación, en 1928, los dirigentes de la misma se reunieron con el director general de la JCA, Louis Ungré, para reclamarle la rendición de cuentas sobre los activos y pasivos, como así también los archivos de la misma, la repuesta fue contundente “esta fue una operación realizada por la JCA; y sólo a ella le compete; adquirió el activo y pasivo de la cooperativa en quiebra por lo que ustedes nada tienen que ver con ella [...] los archivos son propiedad de la JCA, y en su poder deben quedar[7]. Dos años más tarde, algunos viejos dirigentes cooperativistas de la colonia, entre los que se encontraron Aarón Brodsky, Saúl Pirotzky, Isaac Marchevsky, Simón Vodovoso y Lázaro Melamed, crearon la Cooperativa “Granjeros Unidos Sociedad Cooperativa Agraria Ltda".

En sus comienzos, sólo contó con 70 socios, ya que entre la mayoría de los campesinos no inspiraba confianza dada la decepción que causo la quiebra y desaparición de la cooperativa mencionada anteriormente, “Barón Hirsch”. Pero este no fue el único problema con el que se encontraron los socios de la naciente cooperativa, ya que la JCA comenzó las persecuciones contra la cooperativa y sus socios no permitiendo arrendar nuevas tierras, ni permitiendo adquirir más tierras a los colonos para poder cultivar, tierras que les eran cedidas a grandes terratenientes y comerciantes de la zona.

Ante la imposibilidad, tanto de la cooperativa, como de los colonos, y con el objetivo de conseguir y reclamar el arrendamiento y la adjudicación de tierras a la JCA antes de 1924, se creó la organización gremial “Unión Agraria”, de la misma Naúm Schamsanovsky fue nombrado presidente y Zise Javkin secretario.

Tras el congreso campesino llevado a cabo ese mismo año en Villa Domínguez, Entre Ríos, y donde estuvieron representadas ambas cooperativas mencionadas, “Granjeros Unidos” y “Unión Agraria”; por recomendación de toda la asamblea, llegaron al acuerdo de que las dos organizaciones de la colonia Barón Hirsch se fusionaran en la Cooperativa “Granjeros Unidos”. Como autoridades fueron elegidos el presidente y secretario de la “Unión Agraria”. Cuatro años más tarde tuvieron la iniciativa de crear una colonización autónoma con el objetivo de ampliar el área colonizada, y para ello lograron adquirir a nombre de 40 campesinos unas ocho mil hectáreas en la zona aledaña a la colonia Mari Manuel. En homenaje al benefactor de la colonia Barón Hirsch le pusieron el nombre de “Akivah Etinger”.

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Distintas fueron las formas que presentamos de organización, desde la segunda las sociedades de beneficencia y socorros mutuos, a los distintos tipos y estilos cooperativos, pero más allá de sus diferencias ideológicas, de nacionalidad, religiosa y social, todas tienen un mismo origen, un mismo objetivo: la ayuda y la cooperación a sus compañeros, a las familias que lo necesiten, ese es el punto esencial a remarcar.

Tomamos el caso de Rivera, no sólo por una cuestión familiar, sino que además lo hicimos para ejemplificar lo que fue, como surgió y se organizó el cooperativismo agrario y de consumo en nuestro país.

Además de ser una de las representaciones del esfuerzo, construir una colonia en medio de la región pampeana, “desierta” después de que los pueblos originarios fueran expulsados y asesinados; engañados y sin agua siquiera.

Pero ese compromiso de ser “Pioneros” los hizo crecer y construir con sus propias manos.

“Granjeros” porque esa fue su arma de subsistencia y de crecimiento, inclusive para aquellos que nunca había trabajado la tierra.

Y “Unidos”, porque fue la unión de hombres, mujeres y niños que escapando de las persecuciones zaristas y los pogroms llegaron a sentir que “la nada” era todo, y mucho más.


ARTÍCULO PUBLICADO EN EL LIBRO LA ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA EN LA HISTORIA DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE. COOPERATIVISMO, DESARROLLO COMUNITARIO Y ESTADO, COMPILACIÓN DE VALERIA MUTUBERRÍA LAZARINI Y DANIEL PLOTINSKY, ADAPTADO, EDITADO Y ENLAZADO POR CHAMBA COOP.


Notas:

[1] Devoto, F. Las Asociaciones Mutuales Españolas en la Argentina de una perspectiva histórica. En: Miñambres M. (Comp.) Acerca de las Migraciones Centroeuropeas y Mediterráneas a Iberoamérica: Aspectos Sociales y Culturales. Ed. Universidad de Oviedo.

[2]Plotinsky, Daniel. El Cooperativismo de Crédito en la Argentina. Breve Historia. Archivo Histórico del Cooperativismo de Crédito. Bs. As. 2002.

[3] En: Plotinsky, Daniel. Op. Cit.

[4] Pioneros. Op. Cit. Pg. 213

[5] Pioneros. Op. Cit. Pg. 214

[6] Pioneros. Op. Cit. Pg. 211

[7]Pioneros. Op. Cit. Pg. 212


REFERENCIAS


Bodnar, John. Los Trasplantados. Una historia de quienes emigraron a las ciudades de Estados Unidos. Ed.TresTiempos.


Devoto, Fernando. Las Asociaciones Mutuales Españolas en la Argentina de una perspectiva histórica. En: Miñambres M. (Comp.) Acerca de las Migraciones Centroeuropeas y Mediterráneas a Iberoamérica: Aspectos Sociales y Culturales. Ed. Universidad de Oviedo.

Devoto, Fernando. Historia de la Inmigración Argentina. Ed. Sudamericana. Buenos Aires.

Devoto, Fernando. ¿Por qué desde Europa? En: Revista Ciencia Hoy No15.
Huellas de la Colonización Judía. Ed. Ministerio de Turismo, Cultura y Deportes de la Nación. 2001.

Devoto, Fernando. Las cadenas migratorias italianas: algunas reflexiones a la luz del caso argentino. En: Estudios Migratorios Latinoamericanos No8.Abril 1988.

Iriani, Marcelino. ¿Casas chicas y corazones grandes? Inmigrantes Vascos y viviendas en espacios nuevos pampeanos, 1850-1880. En: Migraciones & Exilios No2. Diciembre 2001.

Iriani, Marcelino. ¿Buscar trabajo o buscar un trabajo? Los Vascos en la Provincia de Buenos Aires en el siglo XIX. En: Moya, José (Comp.). La Inmigración española en la Argentina. Ed. Biblos. Buenos Aires.


López, Celia. Los Congresos Argentinos de la Cooperación y su acertada interpretación de la realidad agraria Argentina. En: IV Congreso de Historia de los Pueblos de la Provincia de Santa Fe. Santa Fe. 2005.

López, Celia. Contribución de la inmigración judía y ruso alemana al desarrollo del cooperativismo agrario en la Provincia de Entre Ríos. Balance y Perspectivas. En: III Jornadas de Historia Económica. Asociación Uruguaya de Historia Económica. Montevideo. 2003.

Miguez, Eduardo. La movilidad social de nativos e inmigrantes en la frontera Bonaerense en el siglo XIX: Datos, problemas, perspectivas. En: Estudios Migratorios Latinoamericanos No24.Agosto 1993.

Miguez, Eduardo. La Frontera de Buenos Aires en el siglo XIX. Población y mercado de trabajo. En: Mandrini, Raúl y Reguera, Andrea (Comp.). Huellas en la Tierra. Indios, agricultores y hacendados en la Pampa Bonaerense. IEHS.Tandil. 1993.

Miñambres Moisés Llorente (Comp.) Acerca de las Migraciones Centroeuropeas y Mediterráneas a Iberoamérica: Aspectos Sociales y Culturales. Ed. Universidad de Oviedo.


Pioneros (En Homenaje al Cincuentenario de Rivera “Baron Hirsch”). Movimiento de ex- colonos residentes en la Capital. 1957.

Plotinsky, Daniel. El Cooperativismo de Crédito en la Argentina. Breve Historia. Archivo Histórico del Cooperativismo de Crédito. Bs. As. 2002. http://www.archicoop.com.ar/documentos/cooperativismo_de_credito_en_argentina.pdf

Merener, David. Historia y Doctrina. Miguel Sajaro (1873-1958). Revista Idelcoop No22 Vol. 6. 1979.

Silber, Daniel. Los Primeros Cien Años de la Colonización Judía en Argentina. Revista Idelcoop No63 Vol. 16. 1989.


Streiger, Manuel. Historia y Doctrina. Miguel Kipen (1878-1933). Revista Idelcoop No31 Vol. 8. 1981. http://www.riveraycolonias.com.ar