14 meses de gestión obrera en Perlak. Desalienación productiva y la felicidad de trabajar en una empresa «dirigida y controlada por los trabajadores»

Por Renzo Henríquez Guaico

A pocos meses de la expulsión de los dueños de la industria, y de que la empresa pasara a manos de los trabajadores, la activa gestión obrera había doblado la producción, mejorado la infraestructura (casino, maquinaria, baños, etc.) y elaborado un nuevo producto alimenticio para los niños pobres del país.

1970-1973

Fernado Reveco, un joven profesional con estudios de administración pública y ciencia política, agudo militante socialista llega como interventor a Perlak en junio de 1972. En su primera reunión con la base obrera escuchó atentamente las aspiraciones de los trabajadores: «expulsión de los gerentes, mejores salarios, sugiriendo rápidamente el tema del casino».1 Luego de esta reunión, conversa con los técnicos a quienes les ofrece «la posibilidad que se quedaran en la medida de que ellos tuvieran una conducta profesional. Nadie les pediría compromiso político. Acá hay carta blanca para desarrollar creatividad».2

Las primeras medidas impulsadas por el interventor, quien desde un primer momento consideró la opinión trabajadora, son la formación del aparato administrativo de la empresa con participación obrera, y la nivelación de salarios y beneficios (bonos de vestuario, asignación familiar, etc.) de los trabajadores.3 «Con los sueldos que se les pagaban a los gerentes que se fueron, se nivelaron los salarios»,4 así todos los trabajadores «tuvieron un aumento grueso, importante. La idea era ir siempre nivelando», afirma Reveco. En esta misma lógica, dentro de la primera semana se decide que no exista más la división de empleados y obreros. En Perlak solo debían haber trabajadores.

Pues bien, todo indica que en la primera semana de intervención ya habían cambios importantes, y el interventor tenía aperturas para iniciar participación obrera. ¿Cómo reaccionará una masa proletaria que nunca había sido considerada en la toma de decisiones empresariales? ¿Cómo responderán los trabajadores que por años de historia, todos los días de su vida, había delegado las decisiones y orientaciones de su producción a los empresarios de Perlak?

La participación obrera y la felicidad de trabajar «sin patrones»

Como señalábamos, una de las primeras medidas tomadas fue la participación obrera, a través de la constitución de los esquemas de participación que planteaba el gobierno. Desde el primer momento los trabajadores desearon colaborar en la gestión de la empresa, tratando de expandir su experiencia previa de participación (en huelgas y tomas) a la dirección de la industria. Ya en 4 meses de cooperación activa, los obreros estaban exigiendo mayor participación. Reveco comentaba: «Aquí el aparato de administración con la participación de los trabajadores quedó formado el mismo día que se intervino la industria. Incluso ahora ellos están pidiendo un nuevo mecanismo de participación, ya que el actual les parece estrecho. Los compañeros se han integrado plenamente y desean ampliar aún más su intervención».5

Según estudios, el esquema propuesto por el gobierno para las empresas del Área de Propiedad Social (A.P.S.) tenía múltiples deficiencias en términos de participación.6 El interventor de Perlak, consciente de ello, mencionaba una de las falencias del APS: «... en el Consejo de Administración siempre hay una minoría de representantes de los trabajadores, pues la administración, más los delegados del gobierno, suman el 60 por ciento. Estamos presentando un sistema que permita aumentar la representación de los trabajadores para asegurar así el completo control obrero de la dirección y la producción de la industria».7

Los obreros de Perlak pretendían sobrepasar los esquemas del APS, modelando su propia estructura de participación obrera. Un estudio de la época señalaba: «... en las empresas de vanguardia, las llamadas normas de la participación quedaron cortas para la madurez de la clase. En Perlak, la discusión sobre el destino de su producción y su cambio de rumbo por parte de los trabajadores, empezó a mostrar el camino hacia la dirección obrera...».8

La participación no era una cuestión menor en Perlak. José Miguel Moya, activista del MIR en Maipú, explica: « ... el interventor ahí juega un papel distinto… se relaciona con los comités, es un interventor que consulta… entonces ya no sólo logran el tema de su producción sino que también, por ejemplo, ellos definen políticas de distribución de sus productos...».9

La participación obrera explotaba por todos los poros de la conservera. Ahora los obreros estaban definiendo políticas de distribución, reapropiándose del sentido de su producción. Jaime Ramos señalaba: «Ahora que nosotros aumentamos la producción y determinamos como hacerlo, también tenemos derecho a disponer como la distribuimos».10

Con el aumento de la producción en condiciones de participación obrera, no solo el presidente del sindicato, y el interventor se sentían partícipes de la dirección que estaba tomando la empresa. La base trabajadora también se comprometía con la gestión obrera de la industria. Berni, sencillo trabajador de base, sin aspiraciones dirigenciales, que, como dijimos más arriba, trabajaba en las máquinas de hacer salsas de tomates, recuerda: «los jefes se nombraban de la misma gente trabajadora, se hizo una asamblea, una reunión y se nombraron los jefes de sección… la miraba como dueño de la empresa uno, estaba confiado de eso, y como los jefes nosotros los conocíamos, todos éramos conocidos, entonces no había ningún problema para trabajar… uno mismo le enseñaba a los jefes, como eran los mismos trabajadores porque uno los nombraba…».11

A pocos meses de intervenida la conservera, los obreros estaban participando activamente en la dirección de ésta, lo que provocaba un sentimiento obrero, como dice Berni, de sentirse «dueños de la empresa». Este sentimiento generaba cierta disposición a la felicidad en el trabajo. El mismo Berni recuerda, con una expresión de alegría que iluminó nuestra conversación: «es grande el cambio después de la intervención. Éramos dueños de la empresa. Era algo de nosotros. Íbamos a hacer trabajos voluntarios si era de nosotros, como no. Éramos dueños!».12

Al igual que Berni, muchos trabajadores de base nos hablan acerca de la alegría que tenían al sentirse que estaban «trabajando sin patrones». Definitivamente la participación obrera estaba rompiendo con las jerarquías de la industria de antes de la intervención, y de paso estaba generando las posibilidades de que los obreros comprendieran el sentido social de su trabajo, pues ya no lo delegaban a los empresarios capitalistas. La Sra. Eli, trabajadora de base que se dedicaba a deshuesar los pollos para la elaboración de caldos, recuerda: «Sin patrones la empresa funcionaba a las mil maravillas, nosotros veníamos siendo como los jefes, nosotros sabíamos todo, sabíamos la pega abiertamente».15

La participación obrera explotaba por todos los poros de la conservera. Ahora los obreros estaban definiendo políticas de distribución, reapropiándose del sentido de su producción.

La participación, que gatillaba cierta felicidad y compromiso con la empresa, se iba ampliando lentamente, como una extensa red que incluso llegó hasta el jefe técnico de la industria antes de la intervención: Patrico Millet. Reveco comenta: «era un tipo de derecha que era el jefe, el gerente de producción de los patrones y le dimos la oportunidad de quedarse… Millet (…) alcanza a estar unos seis meses con la intervención, y él se sentía muy realizado porque había tenido por primera vez la oportunidad de desarrollar creatividad, cambiar procesos. Se quedaba conmigo trabajando hasta tarde muchas veces, yo le decía: Patricio, ¿qué podemos hacer?, ¿cómo podemos darle solución a ésto?…».14

En sintonía con lo comentado por Reveco, Jaime Ramos, recuerda una conversación que tuvo con Patricio Millet, quien, «a pesar de que no era socialista», le señaló personalmente: «por fin puedo tener iniciativa, ante los patrones no me dejaban hacer nada… yo me siento mejor, antes los patrones no querían usar la infraestructura, ahora estoy demostrando mi capacidad».15

La llamada «participación ampliada» (como la llamaba la Revista Mayoría a la gestión obrera en Perlak) permitía comenzar a dirigir y orientar su producción en la perspectiva que los obreros quisieran. Ya no respondían a una dirección empresarial vertical. Ya no hacían ajena su producción (enajenación), su fuerza creadora y el sudor de su trabajo. El «sentirse mejor», «demostrar capacidad» y «tener iniciativa», que comentó Patricio Millet a Jaime Ramos, son expresión de las sensaciones que genera una producción libre y consciente, que define condiciones y orientaciones de su producción. En definitiva son expresión de un poder desalienante. Ahora que eran «dueños de la empresa», que podían definir todo en relación a su trabajo, ¿en qué perspectiva y orientación desarrollarán su producción?

Perlak y los Caldos Proletarios para los niños más pobres de Chile

Como vimos más arriba, los trabajadores de Perlak, de toma en toma, habían conseguido la intervención de la empresa. Una vez intervenida, conscientemente, en condiciones de participación obrera, comenzaron a impulsar libremente su energía creativa. La primera idea fue la creación de una sopa para niños, rica en nutrientes y a costo popular. Jorge Modinger, en uno de los tantos artículos periodísticos sobre el caldo para infantes, señalaba: «La idea surgió en los primeros días de la intervención. Los obreros deseaban que sus hijos se alimentaran adecuadamente ya que un alto porcentaje de ellos padecía de desnutrición».16

Paralelo a esta iniciativa, la gestión obrera impulsó dentro de la industria la creación de avances sociales en infraestructura: casino, sala cuna, enfermería,17 biblioteca y una cancha deportiva, eran las nuevas condiciones materiales que siguieron a la intervención.

En estas nuevas condiciones, «sin patrones», y asumiendo un rol protagónico en la dirección de la industria, los trabajadores comenzaron a desplegar sin presiones su fuerza creadora, en el desarrollo de la sopa para niños. Patricio Millet, técnico de Perlak y el pediatra Ricardo Melo aportaron sus conocimientos científicos. Los trabajadores, la habilidad manual, intelectual y el sudor de horas de trabajos voluntarios. En el camino encontraron el apoyo del S. N S.18 y de algunos trabajadores del Cordón Cerrillos. En agosto ya se habían producido las «primeras dosis» del producto, que se inscribía en la nueva orientación que los trabajadores le querían dar a su producción. Fernando Reveco señaló: «Ahora Perlak no trabaja con fin de lucro, sino para servir a la comunidad».19

La empresa comenzaba a trabajar para la comunidad. De esto estaban seguros no sólo los trabajadores de Perlak, sino que también los campamentos que se ubicaban a tres cuadras de la industria: «Mujeres Obreras», «General Bueras» y «Primero de Septiembre». El presidente de este último, Enrique Gálvez, recuerda: «Los dirigentes de ahí - refiriéndose a Perlak- nos ayudaban mucho a nosotros... a los tres campamentos... nos traían mercaderías... a repartir gratis... y nos repartían también fideos... como le digo venían acompañados de fideos...».20

José Miguel Moya, militante del MIR, señala: «... entonces era súper bonito en la comuna ver cuando los camiones de Perlak, en base a un programa, iban a una determinada población a distribuir directamente ciertos alimentos que esa industria producía».21

Enri, quien participaba en la distribución de los productos a diversas poblaciones en los camiones, comenta: «íbamos como 5… eso también lo hacíamos voluntario. Llevábamos dos toneladas de productos (…) mira la más que fuimos fue a la Villa México, era campamento… la más beneficiada que salió, como era la más desprotegida que estaba ahí, como eran tomas; y la otra que ahí en El Vivero también eran tomas en ese sector, íbamos a las partes más populares, a la gente que no le llegaba… una caja de sobre con sopas, con fideos, con pollos, con carne… le vendíamos a peso de costo, ( la gente) agradecida».22

Ahora que los obreros no hacían ajeno su trabajo, siendo completamente dueños de su producción, optaron por derivar los productos de su creación hacia los pobladores, como dice don Enri, «más desprotegidos», «las partes más populares». La solidaridad de aquellas acciones era reconocida por los pobladores. Manano, quien también participaba en la repartición de los productos señala: «la gente aplaudía lo que se estaba haciendo porque era beneficioso…».23 Definitivamente la producción y distribución tenía una perspectiva solidaria y de clase. El mismo Manano recuerda: «Las sopas eran para que llegaran a la clase mas bajita que había».24

En estas nuevas condiciones, «sin patrones», y asumiendo un rol protagónico en la dirección de la industria, los trabajadores comenzaron a desplegar sin presiones su fuerza creadora

El discurso solidario respecto a la distribución de la producción inundaba las palabras con que se pronunciaban los obreros de Perlak: para la clase «más bajita» y «desprotegida» nos decía Manano y Enri; «las metas productivas solo tienen sentido cuando dejan de percibir objetivos comerciales y persiguen, en cambio, objetivos sociales»,25 comentaba Jaime Ramos; se busca cumplir «una función social» y «servir a la comunidad», declaraba Fernando Reveco. Esto último: «Trabajar para servir a la comunidad», que englobaba la acción y el discurso obrero, definitivamente era más que una nueva orientación de la producción: la actividad productiva y el producto elaborado,26 los dos niveles básicos del trabajo enajenado, habían sido modificados completamente. El trabajo no se desarrollaba pensando en el lucro (en el objetivo comercial, como dijo don Jaime Ramos), sino pensando en la comunidad, su comunidad (objetivo social, lo llamó el mismo Jaime Ramos), que no era otra cosa que sus hermanos, vecinos y compañeros de poblaciones y campamentos. El productor, al decir de Carlos Marx, hacía de «su actividad misma un objeto de su voluntad y de su conciencia».27

El doctor Ricardo Melo comentaba respecto a la sopita para niños: «Desde este punto de vista (y para cambiar de raíz el sentido de la producción), los trabajadores de Perlak nos preocupamos de saber que era lo que la comunidad necesitaba de nosotros».28

Ahora el «producto del trabajo», por ejemplo las sopas para niños Caldos Witt, no se «oponía al productor», no era «ajeno al trabajador». Era de ellos y sus vecinos: el producto final se distribuía en poblaciones a bajo costo. Definitivamente los obreros de Perlak estaban comprendiendo la «magnitud humana de su trabajo»,29 sensibilizando al máximo su producción en una perspectiva solidaria, conectándose con su humanidad libre, consciente y amorosa. De paso los productores de Perlak estaban rompiendo con la cosmovisión hegemónica de la clase dirigente: el lucro, lo comercial, asociado a la producción.

NOTAS

1Fernando Reveco, entrevistas realizadas el 14 y 21 de marzo del año 2013, a quien se le agradece su buena disposición, calidez, sencillez y enorme paciencia para contestar mis interminables preguntas. Estando solo 14 meses y 11 días en la gestión de Perlak, todavía muchos de los operarios lo recuerdan cariñosamente, clavándose en poco tiempo en el corazón proletario de la empresa.

2͍dem.

3Ídem. Véase también: Los trabajadores de Perlak crearon alimento para niños, La Nación, 7 de diciembre de 1972. (s. p.). Fotocopia facilitada por Jaime Ramos.

4Fernando Reveco. Entrevista ya citada.

5 Los trabajadores de Perlak crearon alimento… (s. p.)

6 Cancino, Hugo, p. 231. En estas páginas H. Cancino señala: «Diversos estudios han establecido las carencias y limitaciones del sistema de participación implementando por el gobierno de la Unidad Popular. La mayoría de las críticas apuntan al papel meramente asesor y consultivo de las instancias de base contempladas en dicho esquema y que en la práctica se limitaba a legitimar decisiones ya tomadas en los niveles administrativos».

7 López Luis, Perlak: hombres y productos nuevos… p. 16.

8 Sader, Eder, Et. al. p. 102

9 José M. Moya. Entrevista realizada el 21 de Abril del año 2005. (Facilitada por Sebastián Leiva.)

10 Esta es Perlak: industria dirigida…

11Berni. Entrevista ya citada.

12Ídem.

13Eli. Entrevista ya citada.

14Fernando Reveco. Entrevista citada. En una conversación previa a esta entrevista don Fernando nos comenta: «Patricio Millet se retira de la empresa antes del golpe de Estado… se retira llorando, le había gustado el sistema, no se quería ir de la empresa… sus papás eran dueño de una importante industria de salsas de tomates…». En: Fernando Reveco, conversaciones 9 de marzo del año 2013.

15Jaime Ramos. Conversaciones 14 de febrero del año 2013.

16Modinger, Jorge, El esfuerzo nutritivo en... p.14.

17V. infra., p. 26 y ss.

18Servicio Nacional de Salud. Modinger, Jorge, El esfuerzo nutritivo en... p.14; Una versión distinta, que cuestiona el apoyo del S.N.S. al proyecto, en El burocratismo, Monstruo de mil cabezas, Las Noticias de Ultima Hora, Santiago, Chile, 12 de abril de 1973, p. 8.

19López, Luis, Perlak: Hombres y productos nuevos… p 16.

20Entrevista a Enrique Gálvez. 13 de enero del 2007.

21J. M. Moya. Entrevista ya citada.

22Enri. Entrevista ya citada.

23Manano. Entrevista ya citada.

24Ídem.

25Esta es Perlak: industria dirigida y controladas por sus trabajadores.

26Marx Karl, Manuscritos Económicos p. 56 y ss. V. supra., p.3.

27Marx, Karl, Manuscritos Económicos… p.61.

28El burocratismo, Monstruo de…, p. 8.

29Guevara, Ernesto, «El Socialismo y el hombre en Cuba», Revista Punto Final, Santiago, año XLII, núm. 648, Del 28 de septiembre al 11 de octubre del 2007. (pp. 16 a la 20). Un análisis sobre la relación directa que existe entre la visión filosófica del E. Guevara y los Manuscritos Económicos y Filosóficos, se encuentra en: Kohan, Ernesto, Che Guevara: El sujeto y el Poder, Argentina, (s. e), 2003 (específicamente apartado «Marx y la discusión sobre la enajenación en la búsqueda filosófica del Che», o el apartado «Moral comunista y el Hombre Nuevo») Por razones de espacio, en el marco teórico de este artículo solo remitimos a K. Marx. V. supra. p.3


ESTE RELATO ES UN FRAGMENTO DEL ARTÍCULO PUBLICADO EN EL NÚMERO 20 DE LA REVISTA IZQUIERDAS.CL, ENLAZADO POR CHAMBA.COOP.