Sembrar para el sustento y para no perder la tierra

En la Comuna 4 de Febrero, de Apure, los campesinos sembraron 182 hectáreas de maíz para poder repotenciar las tierras

Quizá haya sido el desgaste de la tierra el imperativo que obligó a los campesinos de Achaguas, Apure a decidirse por la socioproductividad. Y es que, después de 64 años de trabajo campesino, la tierra parecía expirar. La única manera de cultivar, terminó siendo comunitariamente. Así es como termina creándose la Comuna 4 de Febrero. Integrada por 820 familias, decidieron salvar la tierra y echar raíces.

La cosa estaba así: si no nutrían las tierras, se quedaban sin sustento. Pero no tenían con qué: los agroinsumos los vendía la empresa privada. Y como lo único que tenían eran las manos y el empuje de la autogestión para sembrar, se embarcaron en el tareón de cosechar 182 hectáreas de maíz entre los 50 productores de la Comuna. Con el excedente, bastaría para invertir en la tierra, además del consumo de la comunidad y el trueque con los vecinos.

Claro que no fue tan fácil. No contaban con maquinaria. No lograban conseguir los insumos. Pagaron de más por ellos a la empresa privada. Pero, finalmente, salieron a flote: 500.000 kilos de maíz. Por cada 20 hectáreas de los 9 consejos comunales, se cosecharon 3.000 kilos. Para el año siguiente, no habría insumos de la empresa privada a los cuales recurrir: la tierra iba a producir para rato.

Acércate al registro fotográfico que el Sistema de Integración Comunal preparó sobre estos campesinos llaneros, que vieron en la siembra un medio y un fin para anotarse en la economía solidaria.