Se subió el espantapájaros a la azotea

En las ciudades del mundo, los huertos urbanos llegaron para quedarse.

¿Las ciudades pueden ser algo más que consumidoras? Una pregunta que pudo empezar a hacerse con curiosidad en el siglo XIX, y que a principios del XXI, habría que hacerla con alarma y signos de exclamación. Llegados al primer cuarto de siglo, es probable que sea una pregunta retórica para espetarle una respuesta de dos palabras: agricultura urbana. Quizá la única vía para que en las grandes ciudades el ser humano se relacione con lo que come.

La agricultura urbana no nació ayer. Según la revista esPosible, desde el mismo siglo XIX, en Europa, comenzaron a usarse espacios abandonados para la autosustentabilidad alimentaria de sociedades en dificultades económicas. Los huertos urbanos han sido un puente para aminorar la pobreza y el hambre. Hasta la fecha, unos 800 millones de personas, en el mundo, participan en proyectos solidarios de agricultura urbana.

Para Julián Briz, los huertos urbanos llegaron para quedarse. En España hay 15.000 huertos en 300 municipios. En Argentina hay 800 huertos que benefician a 40.000 personas. En Caracas hay 4.000. En La Habana se producen 300 g de hortalizas por habitante.

¿Hasta dónde llega y hasta dónde llegará la agricultura urbana? Tómate un tiempo para leer este artículo de la revista esPosible, y ve preparando el compostero.