Quintales quechuas y aymaras

En Puno y el Cuzco, Perú, las cooperativas de la Central de Cooperativas Agrarias Cafetaleras de los Valles de Sandia, producen cada mes 3.680 toneladas de café orgánico.

80.000 quintales de café al año: el resultado del trabajo de los aymaras y quechuas que forman parte de la Central de Cooperativas Agrarias Cafetaleras de los Valles de Sani, en Puno y Cuzco, Perú. Y no menos importante: nueve marcas de café certificado internacionalmente, que hacen de CECOVASA una potencia del café producido con manos cooperativas y solidarias, que sería imposible dejar de visitar.

El comienzo fue así: el café que producían los pequeños productores de Puno y el Cuzco, era comprado por comerciantes intermediarios hasta un cincuenta por ciento menos de su valor. Nada quedaba para que el campesino comiese, vistiese y mandara sus hijos a la escuela. De esa preocupación, nació la primera iniciativa: reuniendo esfuerzos, los pequeños productores dejarían de ser tal y, juntos, se sumarían a la economía solidaria para abrirse paso entre los comerciantes que prácticamente les robaban lo que producían. Más tarde, esa iniciativa tendría nombre: Central de Cooperativas Agrarias Cafetaleras de los Valles de Sani. Darle riendas y ver los frutos, fue una cosa al mismo tiempo.

Las cinco cooperativas con que comenzaron, se han expandido. Y ahora, después de 47 años, no se trata solo de campesinos, sino de fábricas de procesamiento, laboratorios de selección y espacios para la formación de catadores e investigadores del café.

Y algo más: Cecovasa exporta café, directamente, a Estados Unidos y Europa, a precio convenido por ambas partes. Con los excedentes que cada cooperativa produce, se realizan planes de vivienda y educación en las zonas campesinas que aún luchan por agua potable, electricidad y alimentación.

Échale un ojo al documental de Cecovasa que produjeron ellos mismos, para contarnos cómo en el altiplano se cosecha uno de los cafés cooperativos más selectos de la región: