¿Quién dijo resignación?

Desde distintos puntos del país, Pueblo a Pueblo asegura la venta de hortalizas, verduras y frutas, sin intermediarios.

¿Hasta cuándo iban a depender de los empresarios? En medio de la crisis venezolana, los vecinos de Hornos de Cal, en Caracas, no se resignaron a la escasez y la especulación: sus consejos comunales se pusieron a funcionar como ejes de alianzas con otras organizaciones productoras de alimentos, para garantizar que a nadie le faltara la comida sobre la mesa. ¿Pero hay quien siembre en medio de tanta incertidumbre?

Existen, y muchos. De ellos, una parte trabaja con la organización de campesinos Pueblo a Pueblo, con pequeños productores en Lara, Trujillo, Portuguesa y Yaracuy, algunos de los lugares donde nadie dejó de sembrar. La alianza no tardó en concretarse. Sin mucho papeleo, los camiones llegaron al barrio capitalino con unos 2.202 kilos de hortalizas, verduras y frutas, con los que se beneficiaron 368 familias. Cada bolsa fue hecha en función de la necesidad de cada familia.

Pueblo a Pueblo mantiene alianzas con otras comunas en la capital. Su misión es eliminar los intermediarios, sin anestesia,  dentro de un esquema de economía solidaria. Y aunque no lo creas, bajo este sistema de producción y venta, ganan todos. Para que veas cómo funciona esto, dale play al vídeo que la Revista Sacudón preparó sobre estos campesinos.