Pensar la chamba del futuro

Desde Caracas, Venezuela, creamos un proyecto de narrativa transmediática para la socioproductividad liberadora.

«¿Cómo derrumbar la cultura del trabajo explotador y asalariado?», fue la primera pregunta que nos hicimos cuando, en el 2016, descubrimos que este era el germen que había convertido los consejos comunales y comunas de Venezuela en apéndices económicos del Estado. Esa misma cultura, que era vista por todos como «normal», y que primaba la producción material ante el intercambio de bienes y servicios, era la venda que impedía vislumbrar el horizonte de la socio-productividad como algo más que una alternativa económica. Fue cuando vimos la necesidad de trastocar lo que se consideraba el sentido común. Teníamos un antecedente: hacía poco, con el film Después de la mina, nos habíamos encontrado con la misma pregunta. Ahora la abordaríamos desde una perspectiva diferente. Así nació el proyecto de las narrativas trans-mediáticas de la socio-productividad liberadora: Chamba.

Lo primero fue definir el campo de acción de lo que ya sabíamos sería una historia contada desde distintas plataformas y a partir de cuatro ejes temáticos: el tiempo en el trabajo, las cadenas especulativas de intercambio, dependencia y discriminación, e imposición de dependencia tecnológica y científica extranjera. Escogimos, como comunidad piloto, al barrio del oeste caraqueño Las Piñas, donde colindan tres parroquias populares de la capital. Lo segundo fue definir cómo se intervendría la comunidad desarrollando el discurso de Chamba: desde encuestas y murales en las paredes de la zona, hasta un evento fuera y dentro de la comunidad en los que se pudiera interactuar con toda la campaña. Lo tercero fue ajustar todo el diseño en función a la replicabilidad: Chamba debía ser posible en cualquier lugar y en cualquier fecha, incluso sin nuestra participación.

Pero hasta aquí no podía llegar la planificación. Si necesitábamos derrumbar viejas ideas, había que hacerlo por etapas. Y eso le dimos a Chamba: tres actos para transformar las ideas que giran en torno al trabajo asalariado en propuestas para la socio-productividad. El primero, implicaría la identificación del interactor (vecino de Las Piñas) con la alienación laboral. El segundo, daría pistas sobre las posibles vías para la liberación por medio del trabajo. El tercero, llevaría al empoderamiento a partir de la concreción de proyectos de economía solidaria y trabajo liberador que el/la interactor/a (ya no esencialmente el vecinx de Las Piñas) podría ver en un documental de realidad inmersiva, en los eventos. Murales y encuestas, formarían parte de la primera etapa. Un mapa global de indexación (chamba.coop), en el segundo. Y en el último, las giras de grabación en formato 360º de experiencias liberadoras en Venezuela. Todo estaba listo para narrar la economía solidaria en Venezuela.

Para agosto del 2017, casi todos los motores de Chamba estaban encendidos y andando. En noviembre del mismo año produjimos el primer evento en el barrio Las Piñas. Para entonces, ya habíamos filmado dos de las 4 experiencias liberadoras en formato 360º: sobre la Cooperativa Mujeres Tejedoras de Gavidia y el Plan Pueblo a Pueblo. Ahora, para el segundo evento en el este de Caracas, vendrán las otras dos: el sistema de trueke en Urachiche y la Comuna Agropecuaria Cajigal. Tras un año de recorrido, la meta sigue siendo la misma: hacer posible el trabajo liberador desde las bases populares en Venezuela.

¿Quieres conocer a fondo el proyecto Chamba? Pues acompáñanos en este segundo encuentro: