No hay coyotes ni empresarios que valgan

En el mercado de la Cooperativa Texcoflor, en Texcoco, se hacen arreglos florales para todo el DF.

Quizá aún serían víctimas de la extorsión de coyotes, si no se hubiesen unido. Porque convertirse en un mercado cooperativo, para los trabajadores de Texcoflor, en Texcoco, tuvo dos grandes ventajas: dejar de ser una presa fácil para intermediarios especuladores y formar una fuerza de productores que ya no temía a las vacunas. Pero no fue fácil: la vieron color de hormiga.

Lo primero fue unirse. Después vino el primer intento: pasaron tres años frente al Panteón, soportando el tiempo y la incomodidad de ser prácticamente pisatarios en las aceras. Cuando los desalojaron, decidieron que nunca más pasarían por ese dolor de cabeza. Ahí fue cuando construyeron el mercado, que hasta la fecha alberga 100 socios, de los cuales 40 son mujeres. Y desde entonces nadie los ha movido: se han convertido en el mercado de flores solidario por excelencia de todo el DF.

Los floristas de Santa Catalina, que forman parte de la cooperativa Texcoflor, los reconocen de lejos por ser ambidextros con las tijeras. En este mercado, donde quien cultiva es quien vende, no hay pérdidas: la economía solidaria gana todos los días. Asómate a esta experiencia en la galería que La Coperacha preparó sobre estos floristas solidarios.