Los retos de un matadero industrial-comunal

La empresa de producción social Beneagro produce 250 mil toneladas de pollo sin patrón.

Ocho estaciones, divididas entre la zona sucia, la zona de desvisceración y la zona de empaquetado: la cadena de producción en el matadero de la EPSDC Beneagro, que produce el alimento para 900 familias del norte de Barquisimeto, estado Lara. Quizá más estaciones si sumamos el proceso de distribución. Pero para empaparnos más de la gran chamba de esta EPSDC, hay que ir un poco más atrás.

Comenzó así: para el 2013, El Grupo Souto anunció que el matadero industrial dejó de ser rentable, y pensó que el trámite se completaba firmando un par de cheques e invitando a los trabajadores a irse cordialmente a la calle. Ellos hablaron y no los escucharon. Decidieron que no había otra opción: tomaron  los espacios el 4 de noviembre del 2013. Ahí comenzó la aventura inexplorada de crear un matadero comunal que se suma a la economía solidaria.

Se vinieron ataques, allanamientos y estrechuras. Quedaron 19 trabajadores de 100. Pero un año después de la toma, contabilizaban 250.000 toneladas de pollos procesados. Nadie ha logrado moverlos del sitio.

El proceso no retrocede ni se detiene, aunque los retos siguen: el atávico sistema feudal de la cría de aves lo sigue teniendo el ex-patrón. O al menos así lo cuentan en este reportaje de Cultura Nuestra: el primero que se escribe sobre este matadero industrial-comunal que cada día se suda sus kilos de pollo, y no en brasa.