Hortalizas que se abren paso entre el smog

En medio del caos urbano, el organopónico Bolívar Uno produce verduras

Dos meses: 60 días que deben transcurrir para que las berenjenas puedan ser cosechadas en el Organopónico Bolívar Uno, en Caracas. Quizá un poco más: la cosecha puede tardar hasta 90 días para que las berenjenas sean vendidas en el quiosco del huerto. Pero no son solo berenjenas: también se siembra acelga, lechugas, pepino, calabacín, rábano, tomate, espinaca, entre otras hortalizas, frutas y plantas medicinales. Es uno de los huertos caraqueños que más producen, y una experiencia de agricultura urbana cuya historia vale la pena conocer.

Primero: el Organopónico Bolívar Uno lo inaugura en marzo del 2003 el Presidente Hugo Chávez, en el marco de un proyecto que planeaba crear un huerto por cada barrio caraqueño. El huerto fue puesto en manos de la Cooperativa San Agustín. La siembra era vendida a costo solidario. Con los resultados, el proyecto dejaba de parecer descabellado: la ciudad podía producir algo más que esmoc. Pero un día los hombres de oficina dijeron que faltaba dinero. Y el programa, desde el Ministerio de Agricultura y Tierras, se canceló en agosto del 2007.

El Organopónico sufrió con la decisión. Pero no hay ministerio que valga para el que quiere trabajar la tierra, incluso en la ciudad. Un nuevo grupo de treinta trabajadores retomaron los espacios en el año 2013. Prendieron la mecha de la autogestión, y pronto se activó la siembra y se abrió el quiosco todos los martes y miércoles en el centro de Caracas.

Lo más importante del Organopónico Bolívar Uno: todo lo que se cosecha en él, no tiene ni una pizca de químicos. La tierra es abonada con bostas y desechos vegetales. Los insecticidas son también vegetales. Cada hortaliza o fruta que es vendida en el punto del huerto, es cien por ciento natural.

Entra 1 minuto y medio a Bolívar Uno con la Cooperativa La Célula, y conoce a quienes siembran donde los demás se quejan.