El chocolate del México náhuatl

La Cooperativa Autónoma Cimarronez Anticapitalismo Organizado produce chocolates artesanales con cacao comerciado a precio justo.

¿Qué poder tenían los coyotes para decidir sobre la tierra, la cosecha y el dinero de los campesinos que sembraban cacao en el sur de México? La pregunta que tuvieron que hacerse el grupo de trabajadores de la Cooperativa Autónoma Cimarronez Anticapitalismo Organizado, antes de comenzar, para entender que los problemas de base había que resolverlos desde ahí. Por eso, en lugar de explotar el trabajo del campesino, se unieron con ellos en una asociación propia de la economía solidaria en la que nadie perdería. Así nace el propósito cultural y emancipador de la CACAO.

Aunque se unieron como cooperativa en el DF, la mayoría de ellos había nacido en poblaciones de habla y cultura indígena. Conocían perfectamente de qué se trataba la chamba de los campesinos del sur. Entonces se hizo inevitable asumir la misión de contribuir a la autonomía de quienes trabajaban en la tierra, a partir del intercambio justo. No se trataría simplemente de hacer chocolate a base de cacao orgánico: ellos lo harían con la estampa cultural indígena.

Durante cuatro años vendieron los chocolates Cimarronez sin procesarlos con máquinas. Cuando estas llegaron, ya habían incursionado con una variedad de 20 sabores en los que se mezcla la raíz del grano náhuatl. Y entonces, al cumplir los seis años, los 15 integrantes de la cooperativa pudieron certificar que el esfuerzo había valido la pena: sus chocolates se distribuyen en comercios solidarios y se consolidan como una alternativa a los chocolates de las trasnacionales.

Si no has probado el chocolate de los Cimarronez, al menos tómate unos minutos para chequear el artículo que La Coperacha le ha hecho a estos cooperativistas que hacen del cacao un instrumento para la autogestión y la divulgación de la cultura indígena mexicana.