Del brócoli a los silos

En Carache, Trujillo, los campesinos organizados producen más de 2.000 kilos de vegetales al mes.

Claro que no fue fácil quitarse de encima el yugo del monocultivo. Pero lo que sin dudas marcó un antes y un después en los campesinos de Carache fue exigirse sembrar algo más que brócoli. Y este fue solo el principio: más que producir lo que los supermercados exigían, decidieron sembrar lo que las comunidades necesitaban. Sumar brazos al Plan Pueblo a Pueblo fue el paso final: iban a destronar a los intermediarios.

Eran unas 70 familias. Por cada parcela podían producir unos 2.000 kilos de vegetales al mes. Pusieron las cartas sobre la mesa: ahora la estructura de costos la harían ellos. Primero estaba el beneficio justo por el esfuerzo de los campesinos. Luego, el transporte, el margen de ganancia, el precio por el riego, las herramientas, etc. Mandarían la cosecha al centro del país, pero no a supermercados sino a comunidades organizadas. Por supuesto, también comerían ellos. En la Fundación Pueblo a Pueblo se encargarían de la distribución y los enlaces. Pronto, comenzaron a contabilizar el número de familias beneficiadas: 100. Y en aumento todos los meses.

24 hectáreas han sido suficientes para dar pequeñas pero importantes estocadas a la lógica del mercado que cambia los precios todos los días. Desde Carache, la premisa siempre ha sido el valor del tiempo, el derecho a la comida y el mercado justo. No hay embates inflacionarios que los retraiga: han construidos silos y han integrado más campesinos a la organización. Apenas logran recordar cuando las tierras se minaban solamente de brócoli.

En Chamba nos lanzamos al Estado Trujillo para conocer la experiencia de los campesinos organizados de Carache. Y para que los conozcas con pelos y señales, te los presentamos en un video 360º.