Cuando el agua las detiene, el trabajo liberador las empuja

En Rio Grande do Sul, las campesinas del MST se arriesgaron a sembrar 2.000 hectáreas de arroz, y no perdieron la apuesta

Sin duda alguna, pensando en su condición de campesina sin tierra, Ana Paula Magni se asentó en abril del 2015 junto a otros “sem terra” en São Gabriel, Rio Grande do Sul, con una sola motivación: sembrar arroz. Así crearon el Assentamento Madre Terra. Siendo parte del Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra, entendieron que la agricultura en el Brasil atraviesa un gran reto: o se produce con químicos, o hay que enfrentarse al cambio climático pero apostando al cultivo agroecológico

El mismo reto de autogestión fue previsto por el Assentamento Filhos de Sepé, más al oeste, en el municipio de  Viamão. Cuando llovía, se inundaba la tierra. Cuando dejaba de llover, la tierra se resquebrajaba por la sequía. Pero incluso con la represa a punto de secarse como la tierra, sembraron en la temporada 2014/2015 y llenaron 450.000 sacos de arroz, entre granos y semillas. Pero, ¿cómo sería el año siguiente?

Tanto en Madre Terra como en Filhos de Sepé, la temporada de siembra 2015/2016 comenzó con una certeza: podría perderse todo el cultivo por el cambio climático. Madre Terra perdería una parcela por las vaguadas. Entre Viamão y São Gabriel, en Eldorado du Sul, a otros asentados del MST les pasaría lo mismo.

Pero no desistieron. 2.000 hectáreas fueron sembradas para el cultivo de arroz en todo Rio Grande do Sul. Y superaron la cantidad producida el año anterior: 480.000 sacos entre granos y semillas.
 

Activa el traductor o el diccionario de portugués y lee en el portal del MST esta historia contada por sus protagonistas.