Abrir cancha con trabajo liberador

En Cañuelas, Argentina, la Cooperativa AFP Cañuelas realiza talleres para sumar jóvenes en la agroecología familiar y cooperativa

Poder producir absolutamente todo lo que se come, es un logro. Pero extender la capacidad de autogestión en gran parte de un pueblo y a partir de ella formar una cooperativa, es más una conquista hacia la economía solidaria que un capricho familiar. Tal cual fue el inicio en 1999 de la Cooperativa AFP Cañuelas, en Argentina. Desde el principio la meta estuvo en erradicar el hambre de los campesinos excluidos.

Cañuelas era, para los pudientes de Buenos Aires, un suburbio de pasar el rato los fines de semana. Una misma cosa fue el crecimiento del suburbio y la exacerbación de la exclusión social. Donde había terrenos, ahora había piscinas. Fue cuando quienes aún se empeñaban en no comprarle a los recién instalados supermercados, comenzaron a propagar un modelo productivo que aseguraba comida y trabajo.

El modelo era sencillo: producir lo que se comía. 64 familias dijeron sí y se unieron a la cooperativa. La organización, al poco tiempo, se convirtió en animales, frutas, legumbres, verduras y cereales les daba de comer a los socios y no socios de Cañuelas. Se producía por familias o en grupos. Cuando hubo excedente, se intercambió por medio del truque. De la comercialización justa, nació la radio comunitaria.

Pero faltaba algo: construir la economía solidaria implicaba más inclusión. Y fue, justamente, en una pequeña escuela de Cañuelas donde encontraron el elemento que le faltaba a la fórmula: los hijos de los campesinos estigmatizados. Había que motivarlos a trabajar la tierra. Ahí comenzaron los talleres. Después del primero, se duplicaron los asistentes.

Con más lujo de detalles, Juan Ibarra nos comenta en su crónica de Cultura Nuestra cómo es que estos campesinos tan cerca de la ciudad planean erradicar las quintas vacacionales para extender los sembradíos