Una economía para todos

Por Thomas Dönnebrink

Bajo los términos de economía colaborativa o economía compartida en sus versiones 1.0, 2.0 y 3.0, Thomas Dönnebrink analiza el cooperativismo en las plataformas web como el motor del desarrollo de la colaboración entre pares en nuestros tiempos.

Hoy diversos gobiernos y empresas están bajo presión para innovar en sus prácticas, toma de decisiones y modelos de negocio. Precisan un cambio de sus mecanismos cerrados y competitivos hacia modelos abiertos y colaborativos.

Echemos un vistazo a la designación del «Cooperativismo de plataforma», el cual consiste de dos palabras y conceptos. Primero, la noción de la plataforma, sobre todo, en el ámbito digital y como expresión de la nueva economía colaborativa, su dinámica disruptiva y exponencial. Segundo, la noción del cooperativismo que muestra una tradición de más 180 años o más si se considera la economía social y solidaria de la que forma parte. Así se encuentran juntos dos desarrollos que hasta ahora no tenían nada o casi nada que ver.

Ahora bien, ¿qué es una plataforma? Es –gracias a las innovaciones técnicas, sociales y colaborativas y gracias a un cambio de valores– una nueva forma de comunicación, producción, interacción y una nueva opción de satisfacer las necesidades, más allá de intermediarios tradicionales como el estado o empresas privadas. La tendencia es vender/producir productos o servicios. Esto puede tomar lugar en un ambiente clásico, es decir, dentro del margen de las dicotomías: productores frente a consumidores; proveedores frente a clientes; empleados frente a empleadores. Llamémoslo «sistema del ego», dado que la direccionalidad es unilateral y el enfoque está en la producción y la provisión. Pero el desarrollo no para aquí, la tendencia sigue hacia mercados (digitales) y aún más hacia plataformas. Dejemos fuera de nuestra investigación, por ahora, al concepto «los comunes» y marcado por un signo de interrogación.

La transición de mercados a plataformas es un poco borrosa pero se puede hacer una distinción por sus grados de apertura, de diversidad de roles y opciones así como de posibilidades de participación y autogestión. La demarcación no es siempre clara y depende también del ángulo de visión. Fíjense en la selección de palabras como B2C (empresa a clientes) frente a P2P (igual a igual) que ya deja hacer un pronóstico sobre el grado que cada una representa. Dado que la direccionalidad es dual- o aún múltiple y el enfoque está en la co-producción y co-creación, se puede hablar de un sistema de ECHO (en el sentido de resonancia) o de ECO (en el sentido de un ámbito más amplio). Ahora nos movemos hacia un nuevo paradigma.

Plataformas y economía colaborativa

Hay cientos de plataformas: El Honeycomb (el panal) de Jeremiah Owjang Crowd Companies www.web-strategist.com –aquí la última edición 3.0 de mar-zo de 2016 – presenta un total de 280 startups clasificadas. Consúltese también www.pentagrowth.com de Ideas for Change (ideas para el cambio), un informe sobre los resultados de una evaluación empírica de los factores que determinan el éxito de 50 empresas como Wikipedia, Spotify, Airbnb y otras , que consiguieron durante el periodo de 2008 a 2013 un crecimiento de más del 50% cada año –sin pausa– logrando así, un crecimiento exponencial.

Dado que las plataformas forman parte y son una expresión de la economía colaborativa, es preciso hablar sobre el contexto de ésta. Se distinguen cuatro partes, que por supuesto pueden traslaparse y reforzarse mutuamente. La más conocida es el área del consumo colaborativo, conocido como Share- o Sharing Economy. Menos conocidas, pero probablemente en el futuro aún más disruptivas para el statu quo, son las áreas de la producción colaborativa y la financiación colaborativa.

Examinando los objetivos de la economía colaborativa y su desarrollo o extensión a lo largo de los últimos años, se pueden distinguir cuatro fases:

  • Fase 1: Nos conectamos para compartir información.
  • Fase 2: Nos conectamos entre nosotros para formar redes sociales.
  • Fase 3: Nos conectamos para compartir bienes digitales.
  • Fase 4: Nos conectamos para compartir y hacer accesibles bienes reales.

En la cuarta fase,  que lleva a veces la denominación de apertura, agrupa conceptos como: código abierto, hardware abierto, conocimiento abierto, gobierno abierto, gobernanza abierta y demás alusiones a los movimientos «open». El ejemplo más difundido es Wikipedia que ha hecho obsoleta a la enciclopedia británica tras haber sido durante 200 años una referencia obligada y pronto aplazará a la enciclopedia Microsoft Encarta. Muchos aspectos de la apertura y el conocimiento colaborativo desempeñan un papel importante en todas las áreas mencionadas anteriormente.

Por lo tanto la tendencia  «Sharing» y el uso comunitario llega a nuevas dimensiones a través de nuevas tecnologías y al mismo tiempo de nuevas experiencias y necesidades. Si se contemplan sus sujetos, agentes y motivaciones, podemos plantear la siguiente evolución en contracorriente que quiero describir bajo el término: Economía Colaborativa o Economía compartida 1.0, 2.0, 3.0.

Transición de la economía colaborativa

En la economía colaborativa/compartida 1.0 el enfoque está en colaborar y compartir. Los agentes y los conductores del desarrollo y del cambio son : aficionados, grupos de intereses comunes, activistas y entidades no-comerciales. Sus motivaciones son diversas: pueden ser sociales, ecológicas, de autorrealización, creación de comunidades, diversión, compartimiento y contribución al bien común y también económicas, es decir, una buena mezcla de necesidades. Ejemplos de ello son: Wikipedia, Linux, Couchsurfing o los primeros carpooling (compartir coche para dividir gastos).

Yochai Benkler, profesor de Harvard y autor de libros como The Wealth of Networks lo describe la economía colaborativa 1.0 de la siguiente manera: «Ahora lo que se obtiene son interacciones sociales». Era más difícil explicar eso cuando escribí Sharing nicely en 2004, porque todavía no podía apuntar a Airbnb, pero en esta época pude referirme a desarrollos sucediendo sin problemas dado que eran una alternativa verdaderamente social frente a los mercados, y que luego se fueron sobreponiendo.

Michael Bauwens, Co-Fundador de la Fundación P2P, expresó en nuestro primer evento de PlatformCoopBerlin#1: «...Piensa en Google, YouTube, Flickr, Uber, Airbnb etc. todas esas empresas ya no le pagan a nadie para crear el contenido y los servicios sino que permiten hacerlo a través de una aspiradora, chupan o extraen el valor de nuestro sistema de intercambio; 100% del valor del mercado es privatizado y nada se reinvierte para contribuir al bien de los usuarios. Ese es el verdadero problema...»

En la economía colaborativa/compartida 2.0, los agentes y los conductores del desarrollo y del cambio son sobre todo startups financiadas por Venture Capitals (VC), es decir inversionistas de alto riesgo cuyas motivaciones son predominantemente económicas, buscan conquistar cuotas del mercado, alcanzar monopolios, maximizar ganancias, extraer valores (dinero, datos etc.). Los ejemplos más conocidos son Facebook, Airbnb, Uber y Co.

Hagamos un rápido análisis a dos de los buques insignia de esta economía colaborativa 2.0,  Airbnb y Uber.  Su extensión global, su potencial financiero, su valor especulativo y su base pequeña y exclusiva de inversores y canales de extracción de valores se han incrementado a un ritmo vertiginoso. Partiendo del statu quo, esta expansión ocurrió hace pocos años cuando Airbnb consiguió ofrecer más camas que la cadena de hoteles más grande del mundo. Y lo lograron con una cantidad muy pequeña de empleados, sin embargo, alcanzaron un valor más alto en bolsa. Así, su botín de guerra está muy bien equipado, pero al mismo tiempo están quemando dinero rápidamente en gastos de marketing, cabildeo, abogados y pleitos.  Por supuesto Airbnb y Uber son mencionados aquí solamente como prototipo de un término genérico. Muchas veces los pitchings de startups de esta categoría empiezan con: «Somos el Airbnb –o el Uber– de X», donde X puede representar cualquier industria, área de vida o necesidad, podrían haber sido multifacéticas y sus ideas  e implementaciones, creativas. En cambio, hablando de los modelos internos de gobernanza y propiedad; la creatividad y la multiplicidad parece extinguirse rápidamente, pues se crea una monocultura que –como en la agricultura– es dañina y poco sostenible a largo plazo. El término Uberización no solamente se refiere a un aspecto técnico de una plataforma, una app de móvil o para permitir las transacciones entre pares, clientes y proveedores, también se traduce como un estrechamiento del camino al diseño y la acción de Silicon Valley neoliberal y libertaria. Y el camino mayormente se parece a esto:

  •  Búsqueda e implementación de ideas vendibles en el mercado.
  • Atracción de capital de riesgo.
  • Escalamiento y esfuerzos para conseguir posiciones de monopolio para lograr una venta rápida y lucrativa para asegurar un retorno alto de la inversión, (IPO).

Todo lo demás –en el mejor de los casos– está subordinado bajo esta lógica, por lo menos en cuanto el capital proveniente de los VC y con eso las limitaciones inherentes toman el timón.

La presencia y el éxito de nombres como Uber y Airbnb, sus modelos y filosofía que representan, han impactado en los medios de comunicación y rondan la cabeza de jóvenes empresarios e inversionistas ávidos de grandes sumas de dinero y del mayor lucro posible. Pareciera que la frase de Margaret Thatcher, «There is no alternative», reverbera fuertemente hasta hoy en día.

Al final lo que entra en todo proceso es también lo que sale. Sascha Lobo ha acuñado el término «Capitalismo de plataforma» en uno de sus artículos de septiembre de 2014 (Spiegel Online)  y Jeremiah Owyang enfatizó en su Keynote del OuiShare Fest Paris 2015, que los Venture Capitals han invertido –en un periodo corto– casi 12 billones de dólares en la economía colaborativa. Eso significa que la mayoría de las startups pertenece a los VC, es decir, los capitalistas de alto riesgo. En una palabra, la economía colaborativa/compartida es propiedad y está dirigida por el 1% de quienes conforman estas empresas.

Douglas Rushkoff, autor del bestseller: Throwing rocks at the Google Bus (Tirar piedras al autobús de Google) resume en su discurso realizado en el Festival South by Southwest (SXSW):

«... La tecnología digital debería marcar el comienzo de una edad de prosperidad, pero hasta ahora sólo ha puesto al capitalismo industrial esteroides. Las redes sociales se entregan a misiones de la minería de datos y los bancos permiten invertir por algoritmos –todo para avivar el crecimiento–. Se venden startups por billones pero se destruyen más empleos y mercados ...»

Por eso Rushkoff pide un nuevo sistema operativo para la economía digital y dice en su libro: «...El momento en que paremos de optimizar la economía digital para el crecimiento de capital y empecemos a optimizarla para la circulación de valores entre personas, todo comenzará a mejorar realmente rápido...»

La economía colaborativa/compartida 3.0 se empieza a manifestar como alternativa humana y como contracorriente a la comercialización y la incorporación (literalmente) de la economía colaborativa 2.0 y se conforma como economía de gig o bajo demanda.

El cooperativismo de plataforma es una formación de esta economía colaborativa 3.0, ha entendido que tener acceso no es suficiente, lo que hace falta es que los stakeholders (tomadores de decisiones) de una plataforma sean  también los shareholders (accionistas o consorcio) para poseer y así ser capaz de co-gobernar los medios de producción y con ello garantizar liberarse de la dependencia y arbitrariedad de entidades externas con intereses distintos, proteger los valores creados para que no sean extraídos y concentrados en pocas manos si es que no se han dispersado. Los ejemplos existentes de cooperativas de plataformas son: Fairmondo, Stocksy, WeChance etc. –Se darán más ejemplos adelante.

Trebor Scholz, profesor en la Universidad de New School en Nueva York y organizador de la conferencia de Platformcoop, define el cooperativismo de plataforma así: «...Se trata de una clonación del corazón técnico de plataformas digitales y ponerlo a trabajar con un modelo cooperativo, uno que pone trabajadores, propietarios, comunidades y ciudades en una especie de solidaridad que conduce al poder político...»

Hay que imaginar que el corazón del algoritmo de cualquiera de estas plataformas «anti unión» y no horizontal, podría ser clonado y traer a la vida un nuevo modelo propio y diferente con condiciones de trabajo justo, como una alternativa humana al modelo del mercado libre.

Después de haber mirado a las plataformas en particular y a la economía colaborativa a la que pertenece, echemos un vistazo ahora al cooperativismo, con enfoque en Alemania.

El estado del cooperativismo en Alemania y el mundo

El comienzo del cooperativismo alemán empieza en las décadas de 1850 y 1860 y está conectado sobre todo a dos nombres: Friedrich Wilhelm Raiffeisen y Hermann Schulze-Delitzsch. Hoy en día, un cuarto de los 80 millones de alemanes, es decir, 20 millones de ellos, pertenecen por lo menos a uno de las 8.800 cooperativas registradas dando trabajo a 800.000 personas, lo cual indica el 1% de la población entera.

Otros datos clave de varios sectores son: casi 100% de los granjeros son miembros por lo menos de una de las 2.300 cooperativas agricultoras; 90% de los panaderos y carniceros y un 65% de los asesores fiscales auto-empleados son miembros de alguna cooperativa.

Casi 10% de los apartamentos en Alemania están en posesión y administrados por 2.000 cooperativas de vivienda ofreciendo 2.2 millones de unidades de alquiler para más de 5 millones de personas, de las cuales 2.8 millones son miembros. Hay cerca de 1.900 (1.889) cooperativas de consumidores y más de 1.250 (1.262) de cooperativas de productores y servidores. Y casi 1.050 (1.047) de las cooperativas son bancos. Así, tenemos miles de cooperativas con sus millones de miembros y, gracias a sus bancos billones de capital, el cooperativismo alemán podría ser un aliado muy potente de la nueva economía colaborativa 3.0, es decir, del cooperativismo de plataforma.

Pero ¿cómo es la realidad? El 5 de febrero de 2016 participé en una reunión en el edificio de los diputados del parlamento nacional de Alemania. La izquierda política de la fracción federal del partido de los socialdemócratas había invitado a una sesión de tres horas para hablar bajo el lema que se traduce algo así como: «Nosotros-Coops en vez de Ego-Sociedades anónimas: reforma de la ley de las cooperativas.» Se encontraba presente el ex ministro del partido conservador.

Klaus Töpfer quien habló de cooperativas activas en todo el mundo, de oficiales pertenecientes a los ministerios de economía o de justicia tanto como de asociaciones cooperativas. Se habló del pasado y se examinó dónde estaban parados, pero ni una persona, ni una sola vez habló de la economía colaborativa, de la digitalización o de las cooperativas de plataformas.

La política, la ciencia y el cooperativismo en Alemania se ponen en segundo plano mientras se deja escapar la posibilidad y el potencial. Esther Schmitt, organizadora del grupo PlatformCoop en Valencia, relató que en ninguna de las dos conferencias que visitó en 2016, ni en la Conferencia anual de investigación internacional de la Alianza Cooperativa Internacional en Almería, ni en la sesión de los científicos jóvenes de AGI (Grupo de trabajo de los institutos cooperativos) en Karlsruhe, se presentaron artículos de investigación o hubo discusiones sobre los temas de la economía colaborativa, la digitalización o cooperativas de plataformas.

La excepción notable en Alemania es el Instituto Goethe que dedicó su simposio de cultura en Weimar en 2016 al tema «Compartir e intercambiar tratando también los tópicos de la economía colaborativa y del cooperativismo de plataforma» a través de varias sesiones y ponentes expertos en estos campos. Ya había tenido 12 sesiones desde el 12 diciembre de 2015 en el Instituto Goethe dedicadas al mismo tema, incluyendo un panel de discusión en Nueva York con Trebor Scholz y Felix Weth.

En otros países y ciudades ya hay más resonancia al respecto. En el ámbito político, el ayuntamiento de Barcelona está muy interesado en el cooperativismo de plataforma y sé que Nápoles recientemente va en la misma dirección. Es interesante también que el líder del Partido laborista en el Reino Unido publicó –inspirado e impresionado por la campaña digital de Bernie Sanders en los Estados Unidos– hace pocos días un manifiesto de la democracia digital. Bajo los ochos temas promovidos se encuentra también el cooperativismo de plataforma y medidas concretas con que quiere apoyar, a través de una legislación y de financiamiento vía el Banco Nacional de Inversiones y los bancos regionales:

«...Se fomentará la propiedad cooperativa de plataformas digitales para la distribución y venta deservicios de mano de obra. El Banco Nacional de Inversiones y los bancos regionales financiarán empresas sociales cuyos sitios web y aplicaciones están diseñadas para reducir al mínimo los costos de conexión de los productores con los consumidores en el transporte, el alojamiento, culturales, restauración y otros sectores importantes de la economía británica...»

Se introducirán nuevas leyes que garanticen un contrato de trabajo seguro y el derecho inalienable de afiliación sindical a todos los que se ganan la vida total o parcialmente a través de las plataformas digitales. Se aplicarán mejores prácticas y adoptarán innovaciones tecnológicas de esta actualización cooperativa de la economía de intercambio para mejorar el suministro, la entrega y la utilización de los servicios del sector público a nivel local, regional y nacional.

El 13 y 14 de Noviembre de 2015 la primera conferencia del cooperativismo de plataformas se dio lugar en la Universidad de New School en Nueva York. Fue organizada por Trebor Scholz, profesor de cultura y media en la New School y por Nathan Schneider, periodista y profesor asistente de media en la Universidad de Colorado Boulder. Los dos publicaron un artículo en diciembre de 2014 donde idearon términos e ideas importantes para el siguiente debate. Nathan Schneider escribió en Shareable el artículo: «Poseer es el nuevo compartir» (Owning in the new Sharing) dando la vuelta al eslogan: «Compartir es el nuevo poseer», (Sharing is the new owning) que se usaba con preferencia y frecuencia por actores de la economía colaborativa 2.0.

Trebor Scholz publicó en Medium el artículo «Cooperativismo de plataformas frente a la economía compartida» (Platform Cooperativism vs. The Sharing Economy), recomiendo leer ambos. El evento reunió a más de cien ponentes y cada día a más de mil programadores web, diseñadores, científicos, investigadores, cooperativistas, empresarios de plataformas, activistas, etc., es decir, 1.800 personas siguieron a @platformcoop en twitter y el hashtag #platformcoop  se volvió tema tendencia del día 13.

Tal como se pretendía, la conferencia se convirtió en una fiesta de presentación para el Internet cooperativo. La participación, retroalimentación y entusiasmo superaron todas las expectativas y de este modo no solo contribuyó a la diseminación considerable del concepto del cooperativismo de plataforma, sino que también ha puesto en marcha un debate político nuevo e importante sobre nuestra economía y sociedad en general. Para más información, videos, etc. mira: www.platformcoop.net

Después de la conferencia, se llevaron a cabo más eventos alrededor del tema. Menciono solamente aquellos que organicé o en los que contribuí,  cinco eventos en el contexto del grupo PlatformCoopBerlin, uno con Michel Bauwens, co-fundador de la fundación P2P; otro con Trebor Scholz; un evento conjunto de PlatformCoop y Fairmondo; otro junto a  Coliga y el último con Tiberius Brastaviceanu, cofundador de Sensorica.  Organicé eventos y charlas sobre Cooperativismo de plataforma en Barcelona, Madrid, Badajoz y París durante el OuiShareFest nombrado «Return of the Co-op. Building the Next Generation Sharing Eco-nomy» (El retorno de las cooperativas. Construyendo la siguiente generación de la economía compartida). En septiembre y octubre continué en Tenerife, Ciudad de México, Barcelona y otra vez en Nueva York para la segunda conferencia del Cooperativismo de plataformas el 13 de noviembre de 2016.

Aparte del grupo PlatformCoop, de Berlín con casi 140 miembros, existe PlatformCoop con grupos en Valencia, Barcelona, Australia y el grupo de Facebook Rise of the Digital Cooperative con más de 900 miembros que sirve como tablón de notas para la comunidad internacional. Cabe destacar que quien así lo desee puede empezar su propio PlatformCoopX para discutir y organizar eventos sobre este tema en su región.

Las plataformas cooperativistas con  nombre y apellido

El www.internetofownership.net sirve como directorio para el ecosistema democrático online donde se halla un listado de cooperativas de plataforma, eventos y un blog. Otro medio de información es la página www.platformcoop.net con todos los datos de las conferencias, videos, publicaciones y más sobre el consorcio de cooperativismo de plataformas que se está formando.

¿Qué plataformas existen hoy en día? En el directorio del ya mencionado internetofownership.net y entre las contribuciones de platformcoop.net se encuentran más ejemplos de cooperativas de plataforma. Aquí presento once que fueran presentados en un artículo de Shareable en Mayo de 2016. Los primeros cinco ejemplos, son auténticas cooperativas de plataforma :

  • Fairmondo, Berlín: Es una alternativa cooperativa a ebay y Amazon pertenece a  más de 2000 cooperativistas que han coleccionado hasta hoy en día más de 600.000€.
  • Stocksy, Canadá: Es una plataforma para fotografía de stock en cuál fotógrafos se convierten en co-proprietarios de la plataforma. Stocksy crece rápida-mente y ya está rentable.
  • Union Taxi, Denver: Un desafiador de Uber, 100% en mano de los conductores.
  • Modo, Vancouver: En él 16.000 cooperativistas comparten 500 vehículos, que pueden alquilar por 4$/hr a través de una App.
  • Tapazz, Bélgica: Es un P2P carsharing cooperativa.
  •  Enspiral, Nueva Zelanda: Crece rápidamente y se está volviendo famoso. Con Loomio y Cobudget han desarrollado dos programas de open source que solucionan preguntas urgentes: como tomar decisiones en equipo de y una distribución de valores de manera eficaz, transparente, participativa y justa.
  • VTC Cab, París: Es otro desafiador de Uber pero también una ONG.
  • Timefounder, Barcelona: Todavía está en la búsqueda de un modelo propio. A partir de contribuciones de colaboradores de diversos, los proyectos son rastreados y convertidos en participaciones justas en acciones.
  • Backfeed: Es todavía privada; hay planes de convertirla en una organización colaborativa distributiva a base de blockchain, (considerado como el sucesor natural de las cooperativas de plata-forma).
  •  Peerby, Holanda: Es un B-Corp ya que han coleccionado más de 2 millones de usuarios europeos.
  • Juno, NYC: Es otro desafiador de Uber pero es una empresa privada que se distingue de Uber ya que el 50% de las acciones son destinadas a los conductores y se retiene solamente 10% en vez de 20-25% que realiza Uber.

Como contribución en la conferencia de Nueva York, presenté a 16 organizaciones –no todas cooperativas– con una plataforma de compartir por completo. Todos los interesados pueden acceder a partir de mi cuenta de Slideshare en inglés y español. Aquí me limito a presentar solamente cuatro de Alemania y Suiza:

  1.  Vive Berlín es una cooperativa de guías de turismo autónomas de varios países trabajando juntos apoyados por una plataforma común que les ayuda a organizarse y desarrollar nuevos proyectos.
  2. BioBoden es una cooperativa ciudadana.  Compran parcelas de tierra que se ponen a la disposición de los granjeros de Bio para proteger la tierra, diversificar la agricultura, habilitar vivencias de agricultura de pequeña escala y evitar explotación de tierras.
  3. Healthbank de Suiza, es la primer plataforma para el intercambio de datos de salud. Solamente de manera individual se puede ser miembro de esta cooperativa. Los datos de cualquier forma y de cualquier origen pueden ser recopilados. Solamente el usuario determina con quién quiere compartir sus datos.
  4. WeChange es una cooperativa de plataforma que quiere llegar ser algo similar a  Facebook, pero para activistas, la idea es impulsar y convertir a los lectores en líderes del bien común. Utlizan código abierto e  incorporan otras herramientas de abiertas y libres en la plataforma. Hace un año había 3.000 usuarios y los cooperativistas decidieron que nuevas características se añadan próximamente a la plataforma.

Neal Gorenflo, editor de la revista online Shareable, está convencido de que: «El futuro pertenece a las empresas que distribuyen el control y la riqueza en vez de concentrarlo y eso no es un sueño utópico, es cada vez más una necesidad práctica para atraer y mantener clientes en un mundo de coste marginal cero».

Con todo y el optimismo, entusiasmo e impulso inicial, se tiene que subrayar que el cooperativismo de plataforma está todavía en su infancia temprana. Todavía no hay muchas cooperativas de plataforma. Solamente muy pocas de ellas ya pueden exhibir un poco de experiencia y ninguna es aproximadamente tan conocida, referida o exitosa en términos financieros como Uber, Airbnb & Co.

Sin embargo, está creciendo el número de empresarios a punto de arrancar sus empresas basadas en una plataforma y están considerando el modelo cooperativista como opción. Existen algunas entidades ya fundadas que piensan sobre la posibilidad de convertirse en cooperativa o ya lo han hecho. Lo que falta es más información, experiencia, consejo, apoyo en preguntas legales, sobre organización y gobernanza de cooperativas. Las asociaciones de cooperativas, bancos cooperativos, gobiernos locales, fundaciones, universidades y espacios de coworking entre otros deberían considerar unir fuerzas para establecer incubadoras, aceleradoras y fondos para dar a luz a una serie de cooperativas de plataforma  que permitan fortalecer la economía local, social y solidaria.

Quiero subrayar lo dicho con dos citas. Primero Clay Shirky, autor, consultor y profesor de preguntas de efectos socioeconómicos de tecnologías del internet. Él dice: «...Una revolución no ocurre en cuanto una sociedad se apropia de nuevas herramientas, sino ocurre en cuanto la sociedad adopta nuevos comportamientos...».

En la misma línea, Saskia Sassen, profesora de sociología enfocada en el análisis de la globalización y migración internacional comenta: «...Es necesario crear un sistema que ponga la tecnología verdaderamente en el servicio de los habitantes y no al revés...». Por eso deberíamos preguntarnos primero ¿Por qué?, ¿Por qué hacemos lo que hacemos o queremos hacer? Consideremos el Cómo antes de que lleguemos a la pregunta del Qué.

Con la voluntad y con el potencial enorme de la inteligencia múltiple, y con las herramientas y  las experiencias de colaboración que nos hemos apropiado durante las últimas dos décadas conseguiremos soluciones para crear un nuevo ecosistema, una nueva economía y sociedad más colaborativa, sostenible, humana y justa. Y las cooperativas de plataforma y el apoyo de cómo la colaboración con ellas es un paso importante hacia este fin.

ARTÍCULO PUBLICADO EN el libro La Disrupción Cooperativista: Reflexiones sobre cooperativismo en la era digital, enlazado y reeditado por chamba coop.
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