Economía Solidaria y Agricultura Urbana en Rosario

Por Mónica G. Liendo y Adriana M. Martínez

Desde el 2002, la ciudad de Rosario ha puesto en marcha un programa de Agricultura Urbana orgánica como práctica de Economía Solidaria, iniciativa para el autoabastecimiento familiar, el aprovechamiento de recursos y las capacidades locales.

A mediados de la década de los setenta se comenzaron a evidenciar a nivel mundial, cambios políticos, sociales, económicos y tecnológicos que culminaron, en la mayoría de los países, con la implementación de políticas de corte netamente neoliberal.

La apertura económica, la transformación tecnológica y su repercusión sobre los procesos productivos, trajeron como consecuencia formas alternativas de organización de la producción. Pese a esto, las sociedades de economía de mercado, no lograron impulsar, en muchos países, una dinámica de progreso capaz de ser aprovechada por todos.

Esta situación dio como resultado un nuevo escenario que impactó directamente sobre las posibilidades de empleo de gran parte de la población, generando, un aumento de las desigualdades sociales, un incremento de las tasas de desempleo y la intensificación de los niveles de pobreza y exclusión social.

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El fenómeno de las migraciones internas trajo como consecuencia entre otros efectos, el desborde de las ciudades y sus zonas peri-urbanas debido a una sobredemanda de fuentes de empleo, servicios de salud, vivienda y educación entre otros, que las mismas no se encontraban en condiciones de brindar.

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Argentina no fue ajena a esta tendencia mundial. Como resultado, a principios del nuevo siglo, aproximadamente un 25% de la Población Económicamente Activa se encontraba en calidad de desocupado o subocupado y casi la mitad de la población bajo la línea de la pobreza.

ECONOMÍA SOLIDARIA Y AGRICULTURA URBANA

La Economía Solidaria está caracterizada fundamentalmente por constituir una nueva forma de creación y distribución de riqueza, basada en valores democráticos y participativos, con un manejo adecuado de los recursos, bajo un esquema de organización solidaria, priorizando la satisfacción de las necesidades sociales.

En este contexto, es posible ubicar a la Agricultura Urbana (AU) como una práctica que habitualmente se identifica con los preceptos generales de la Economía Solidaria. La AU, que ha sido una antigua tradición en muchas sociedades, en la actualidad viene despertando un interés creciente a nivel mundial.

La mayor atención hacia la AU se debe fundamentalmente, a la progresiva urbanización de los países en desarrollo, que ha causado un incremento de bolsones de población urbana pobre, que no cuenta con los recursos necesarios para cubrir sus necesidades básicas.

Este proceso de urbanización ha obligado a este segmento poblacional, a desarrollar estrategias de supervivencia, que le permitan abastecerse de alimentos que no están condiciones de adquirir en el mercado.

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Argentina, tal como se dejara expresado precedentemente, no ha sido ajena a las experiencias de AU, destacándose por la aplicación de diversos programas en distintas localidades del país.

Entre los más importantes se encuentra el Programa Pro-Huerta, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que tiene sus orígenes en 1990 y surge como respuesta a la crisis que atravesaba el país en dicho período, que había agudizado los problemas alimentarios de los sectores más vulnerables de la población.

EXPERIENCIAS DE AGRICULTURA URBANA EN LA CIUDAD DE ROSARIO

La ciudad de Rosario no fue ajena a la crisis que atravesó el país como consecuencia de la aplicación de políticas neoliberales, que derivaron en la pérdida de fuentes de trabajo, el incremento de los niveles de desempleo y de la población bajo la línea de pobreza.

En la búsqueda de estrategias para paliar esta situación, a principios del 2002, desde la Secretaría de Promoción Social del Municipio de Rosario en alianza con el Centro de Estudios de Producciones Agroecológicas (CEPAR) y con el INTA a través de su Programa Pro-Huerta, se implementa el Programa de Agricultura Urbana (PAU).

Este programa además, fue asistido por una investigación del Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC) de Canadá y el Programa de Gestión Urbana (PGU) de ONU-HABITAT.

El objetivo del PAU es llevar a cabo acciones de lucha contra la pobreza, a través de la generación de emprendimientos sociales de producción y elaboración de alimentos destinados al consumo familiar, comunitario y al mercado, en huertas urbanas, mediante técnicas ecológicas.

Este programa ha adoptado como sistema de producción, la agroecología, ya que esta técnica permite aprovechar los recursos ociosos respetando el medioambiente.

Los principales destinatarios son los ciudadanos que han quedado excluidos del mercado formal de trabajo y que, por medio de esta alternativa productiva, tienen la posibilidad de generar no sólo alimentos para su grupo familiar, sino también una fuente de ingresos. Una parte importante de las personas afectadas, son beneficiarios del Plan Jefes y Jefas de Hogar.

El PAU se inició con 20 grupos de huerteros, no obstante ello, en poco tiempo esta experiencia se había extendido a más de 800 grupos de horticultores en toda la ciudad y, una vez superada la fase más aguda de la crisis, dicho número se ubicó en 600 grupos.

El programa contempla la asistencia para la creación de huertas urbanas, a través del abastecimiento de herramientas agrícolas e infraestructura para la producción, por parte del municipio y de semillas e insumos por parte del Programa Pro-Huerta.

Otro de los beneficios que otorga el PAU es la asistencia técnica a los productores y la capacitación en temas tales como, huertas grupales productivas orgánicas, producción, manejo y uso sustentable de plantas aromáticas y medicinales, reciclaje de residuos sólidos y calidad.

En el año 2003 se incorpora la capacitación de promotores barriales en aspectos tales como economía solidaria, asociativismo, organización comunitaria, consumo ético, solidario y responsable y construcción de redes.

En setiembre de 2002 en la ciudad de Rosario, en el marco del PAU, se instala la primera feria semanal de comercialización de verduras, para que las familias productoras pudieran tener un espacio propio donde poder colocar su producción orgánica.

En el año 2003, cuando la economía nacional mostraba signos de reactivación, el objetivo del PAU pasó, de promocionar huertas de emergencia destinadas al autoconsumo familiar, a impulsar huertas productivas que generaran excedentes para ser comercializados en el mercado.

En este nuevo escenario, el municipio amplía a seis el número de ferias semanales únicas en el país, las que se encuentran instaladas en plazas públicas, ubicadas, dos en la zona centro de Rosario, dos en la zona oeste, una en la norte y una en la sur, a las que provee de infraestructura y transporte.

Estas ferias constituyen el único lugar de la ciudad en el cual sus habitantes pueden acceder a verduras orgánicas.

Desde los inicios del programa, se ha conformado una red productiva en la que han participado alrededor de 10.000 familias desocupadas, en más de 600 huertas destinadas al consumo familiar y comunitario y alrededor de 150 que comercializan en las ferias.

En el año 2006 la producción alcanza aproximadamente a 30 toneladas de verduras y plantas medicinales por año que son cultivadas en alrededor de 15 mil metros cuadrados.

Si bien el PAU se presenta como una experiencia exitosa e innovadora, ha debido sortear una serie de inconvenientes desde su implementación.

Los invonvenientes mencionados, derivan de la falta de conocimientos técnicos de los desocupados, muchos de los cualas provenían de otras actividades productivas y carecían de las competencias básicas de producción agrícola.

Otro de los obstáculos a resolver por el PAU se relaciona con la tenencia de la tierra, ya que, en la mayoría de los casos, los terrenos utilizados en esta actividad no son propiedad del usuario.

Esta situación genera una cierta vulnerabilidad para el productor, porque existe el riesgo implícito que el propietario pretenda recuperar la tierra en cualquier momento.

Por otra parte, si la asignación o utilización de tierras no se encuentra enmarcada en una planificación por parte de las autoridades locales, se corre el riesgo que la AU compita con proyectos de urbanización.

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El Proyecto de Agricultura Urbana desde el año 2006 ha dado un nuevo salto cualitativo, que consiste en el desarrollo de parques huerta de cultivo ecológico.

Se trata de espacios que combinan zonas dedicadas a la agricultura urbana, a actividades pedagógicas y a esparcimiento público en terrenos fiscales.

Son sitios donde se produce la integración de lo productivo y lo urbanístico, con la participación activa de los huerteros comunitarios de Rosario.

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En virtud de lo expuesto, es posible afirmar que si bien el Programa de Agricultura Urbana nació como respuesta a una situación crítica de un importante segmento de población de Rosario, hoy ya se encuentra en un proceso de afianzamiento como experiencia productiva, desarrollada bajo la óptica de la economía social y orientada a la generación de ingresos.

Esta experiencia se ha logrado a través un proceso participativo de motivación, capacitación y acompañamiento técnico en todas las etapas, que ha dado lugar a la inclusión de muchas familias rosarinas.


ESTA ES UNA VERSIÓN DEL ARTÍCULO ECONOMÍA SOLIDARIA Y AGRICULTURA URBANA. ANÁLISIS DE LA EXPERIENCIA LLEVADA A CABO EN LA CIUDAD DE ROSARIO; ENLAZADO Y EDITADO POR CHAMBA.COOP.

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