Cooperativismo de plataforma: remover la economía colaborativa para un futuro sostenible

Por Mayo Fuster Morell

Mucho se ha discutido cómo el modelo de la «economía colaborativa» es una falsa promesa de libertad, que encubre el camino a una desprotección laboral inédita desde el siglo XIX en el Norte global. Mayo Fuster Morell explora las posibilidades de una contraparte que convierte el nuevo horizonte tecnológico, en una posibilidad de autogestión y economía solidaria.

Uber es una plataforma para conectar conductores y conductoras en coche y personas en busca de un paseo. Después de siete años, la empresa se estima que tiene en un valor de 62,5 mil millones de dolares. Fairmondo es una plataforma que conecta a las personas que ofrecen productos éticos con aquellas que los buscan. En tres años, se ha convertido en una comunidad de más de 12.000 personas usuarias y dos millones de productos. Los dos son ejemplos de la economía de colaboración, pero representan diferentes modalidades: Uber es una empresa privada, que maximiza el beneficio (conocido como el modelo unicornio de economía colaborativa), mientras que Fairmondo es una cooperativa creada entre los usuarios de la plataforma que maximiza la construcción de comunidad, basada en el código abierto y que ofrece productos no contaminantes (conocido como el modelo de cooperativismo de plataforma). ¿Qué diferentes escenarios de futuro nos ofrece cada uno de estos modelos?

La economía de colaboración (EC), es decir, el consumo y la producción colaborativos de capital y trabajo entre grupos distribuidos que interactúan con el apoyo de una plataforma digital, está creciendo rápidamente y de manera exponencial, y se ha convertido en un motivo de interés o en una prioridad para los gobiernos de todo el mundo. Además, está creando grandes expectativas de sostenibilidad por su potencial para contribuir a un desarrollo sostenible de la sociedad, hecho que constituye un cambio paradigmático hacia un modelo más humano.

Una de las características de la producción colaborativa es la versatilidad, la cantidad de sectores y áreas de actividad donde han emergido modalidades de consumo y producción colaborativos, iniciativas de desarrollo colaborativo entre comunidades con el apoyo de las plataformas digitales. El mapa de la producción colaborativa del proyecte P2Pvalue apunta, como mínimo, hacia 33 áreas de actividad (desde la producción de software hasta la gestión de espacios urbanos o el diseño de maquinaria industrial), y hace referencia a 1.300 casos presentes en Cataluña.

Otra característica de la producción colaborativa es la ambivalencia: puede tomar forma de economía social y hacer escalar modalidades cooperativas, o surgir del más feroz corporativismo de cariz capitalista, como hemos ejemplificado con los casos de Uber y Fairmondo, respectivamente.

El modelo unicornio de economía colaborativa

El modelo Unicornio, como es el caso de Uber, trata de corporaciones que tienen a su disposición ingentes bolsas de «trabajadores y trabajadoras» para la asignación de la demanda, pero que no considera como tales. Son «no-trabajadores» o trabajadores autónomos e independientes, cosa que permite a estas corporaciones externalizar los medios de trabajo (como por ejemplo el uso del coche propio), así como las cargas sociales y el riesgo, por lo que la corporación no necesita contribuir al sistema de asistencia médica, ni al seguro del paro, ni al seguro contra accidentes ni a pagos de Seguridad Social.

También se tienen que tener presente los efectos desiguales en términos de clase. Una mayor comodidad en el acceso a ciertos servicios para una parte de la población tiene por contrapartida importantes costes sociales para la clase trabajadora, sobre todo la menos cualificada. En esta línea, la investigadora Juliet Schor plantea que el acceso al trabajo de manera esporádica de bajo nivel, como conducir un taxi de forma eventual como vía para llegar a final de mes por parte de la clase mediana educada, tiene como contrapartida desplazar de estas ocupaciones –y de una fuente de trabajo estable– trabajadores y trabajadoras de baja cualificación.

El impacto de la economía colaborativa corporativa del modelo unicornio en términos de marco regulador no sería mucho mejor. La ilegalidad con que en cierta medida operan las corporaciones no se tiene que considerar un error o algo que se resolverá con el tiempo, sino un método o una estrategia de creación y consolidación de mercado. Además, estas corporaciones gastan muchos millones en grupos de presión sobre las instituciones públicas para que lleven a cabo cambios reguladores mínimos o a su favor.

El impacto disruptivo del modelo de la economía colaborativa más conocido, el de las compañías como Uber y Airbnb, está despertando una fuerte polémica. Existen modelos alternativos igualmente de éxito, pero que han recibido poca atención por parte de los medios de comunicación y del debate político. En realidad, la «retórica» alrededor de la economía colaborativa mete en el mismo saco empresas altamente rentables, junto con otras basadas en el intercambio voluntario de donaciones, y esta mezcla contribuye a alimentar controversias muy conflictivas.

MODELOS ALTERNATIVOS AL UNICORNIO: OPEN COMMONS Y COOPERATIVISMO DE PLATAFORMA

En su origen, las prácticas de la economía colaborativa no tenían ánimo de lucro. Se inspiraban en modelos open commons basados en el conocimiento abierto y la gobernabilidad participativa, como por ejemplo Couchsurfing (servicio de alojamiento), Goteo (crowdfunding) o Freecycle (reciclaje de objetos). Posteriormente, la industria digital de Silicon Valley hizo un cambio de modelo corporativo con el llamado modelo «unicornio», que se posicionó gradualmente como el predominante, y que se basa en la retención de una parte del pago efectuado por los usuarios, como por ejemplo Uber (servicios de transporte compartido), Airbnb (alquileres de estancias cortas) y Blablacar (compartir viajes) (Belk, 2014). Recientemente, el cooperativismo de plataforma centrado en las pymes y las cooperativas propiedad de los mismos usuarios de la plataforma han surgido en reacción al modelo predominante de Silicon Valley, como por ejemplo Fairmondo (mercado por Internet en linea) y Stocksy United (banco de imágenes).

El encuentro Platform cooperativism, organizado en 2015 por Trebor Scholz y Nathan Schneider, y que agregó un millar de personas, contribuyó a ampliar el debate alrededor de la economía colaborativa, que sintetiza el libro Cooperativismo de plataforma. Desafiando la economía colaborativa corporativa de Trebor Scholz, y a impulsar su desarrollo. Desde el enfoque del cooperativismo de plataforma, la economía colaborativa corporativa es un fenómeno que aprovecha la situación creada después de la crisis del 2008, no para repensar el sistema económico hacia otro más justo y estable, sino como estrategia para desmantelar las condiciones de trabajo. La solución pasaría por retomar la tradición cooperativista como alternativa a la economía colaborativa corporativa.

El encuentro de este año se celebró del 11 al 13 de noviembre del 2016, justo después de la elección de Trump. Era un encuentro orientado a la acción y participaron personas de diferentes procedencias, lo cual permitió dar a conocer el movimiento social existente en la red, el cooperativismo, los sindicatos y los investigadores. Incluyó también el lanzamiento del Consorcio del Cooperativismo de Plataforma para apoyar al crecimiento del movimiento, esperando que el cooperativismo de plataforma sea una opción real a los comportamientos fascistas y proporcione alternativas que reduzcan las desigualdades y los devastadores impactos de la crisis económica y la globalización neoliberal que afectan el 99% de la población.

El grupo Barcola, creado por el Ayuntamiento de Barcelona sobre políticas de economía colaborativa, participó en el acontecimiento y ha promovido una serie de medidas de apoyo al cooperativismo de plataforma a la ciudad, incluyendo un fondo de financiación complementaria y un programa de apoyo a la iniciativa de emprendeduría denominada La Commonificadora. Durante la primavera de 2017, Barcelona acogerá el foro Procomuns.net para diseñar de manera conjunta políticas que apoyen al cooperativismo de plataforma.

PRINCIPIOS DEL COOPERATIVISMO DE PLATAFORMA

Schotz apunta diez principios para el cooperativismo de plataforma: la propiedad colectiva de la plataforma; el pago decente y la seguridad de renta; la transparencia y portabilidad de los datos; la apreciación y el reconocimiento del valor generado; las decisiones colectivas en el trabajo; un marco legal protector; la protección transferible de los trabajadores y la cobertura de las prestaciones sociales; la protección ante las conductas arbitrarias en el sistema de ràting; el rechazo a la excesiva vigilancia en el puesto de trabajo y, finalmente, el derecho de los trabajadores a desconectar. Finalmente, el autor remarca la necesidad no solo de plataformas bajo estos principios, sino también de un ecosistema cooperativo a su alrededor.

Según el caso, la modalidad de cooperativa que se adopta varía. Generalmente integran modalidades muy fluidas en términos de pertenencia, en el sentido que toda persona que ofrece servicios a las plataformas vendría a formar parte.

EJEMPLOS DE COOPERATIVISMO DE PLATAFORMA

Stocksy United es una cooperativa de plataforma con sede en Victoria, a la Columbia Británica. Se trata de una «colección altamente cuidada de fotografías y vídeos libres de derechos de autor que es atractiva, distintiva y altamente útil». En su web se describen sus valores: «Creemos en la integridad creativa, el reparto justo de los beneficios, la copropiedad, y escuchar todas las voces», que se han reivindicado como «un tributo al método operativo de cualquier cooperativa de plataforma.» En 2015, Stocksy ganó 7,9 millones de dólares en ventas, doblando los ingresos del año anterior, y repartió un dividendo de 200.000 dólares entre sus miembros.

Fairmondo es un mercado por Internet en linea de productos y servicios éticos, que se originó en Alemania y se ha expandido en el Reino Unido. Es una plataforma abierta a todo el mundo y la cuota mínima se limita a una asequible aportación monetaria. Los miembros ejercen un control democrático mediante el principio de un miembro, un voto. Es una alternativa en forma de cooperativa a plataformas como Amazon y Ebay.

Up & Go es un mercado por Internet en linea para servicios profesionales a domicilio que permite a los usuarios programar servicios como por ejemplo tareas domésticas, bricolaje o sacar a pasear el perro. Sus trabajadores son también sus propietarios y apuesta fuertemente por promover prácticas de trabajo justas. La plataforma está diseñada para ayudar a las cooperativas a «conseguir la masa crítica de miembros necesaria para crear una organización cooperativista viable». Este proyecto cuenta con el apoyo del centro llamado Family Life a Sunset Park, junto con Colab Cooperative, the Robinhood Foundation, New York City Worker Cooperativas, and Barclays Bank. Up & Go es una colaboración entre organizaciones comunitarias, programadores, donantes filantrópicos y cooperativas de trabajo asociado de la ciudad de Nueva York.

Loconomics es un mercado de compraventa en linea y a través del móvil, gestionado por sus trabajadores, que está situado en los Estados Unidos. Permite a los usuarios encontrar trabajadores autónomos para hacer tareas pequeñas y cotidianas, como por ejemplo la cura de bebés o de mascotas. Convertirse en miembro de la comunidad se encuentra al alcance de todo el mundo pagando una cuota de afiliación mensual que también permite a los miembros votar sobre las medidas o presentarse como candidato al consejo ejecutivo de cooperativas.

Green Tase Cooperative es la compañía de taxis más grande del área metropolitana de Denver. Está organizada por la llamada Communications Workers of America Local 7777. Se puede ser miembro de la cooperativa haciendo un único pago de 2.000 dólares y después abonando unos honorarios que equivalen a una pequeña «fracción» de lo que pagan los taxistas a las grandes compañías. Únicamente con una aplicación a través de la cual los pasajeros pueden programar sus viajes y competir directamente con aplicaciones como Uber y Lyft, a partir de noviembre de 2016 Green Tase Cooperative logró el 37% de cuota de mercado a Denver.

Midata es una cooperativa de plataforma en linea, situada en Zúrich, para intercambiar datos médicos entre sus miembros. Utilizando una aplicación de código abierto, los integrantes pueden compartir sus datos médicos de forma segura con médicos, amigos e investigadores, y se les da acceso a «herramientas de análisis de datos, visualización e interpretación». También pueden consentir el uso de sus datos para investigación médica y ensayos clínicos. Actualmente se ha puesto en marcha un proyecto piloto, donde los pacientes de cirugía posbariátrica pueden cargar datos a la plataforma, incluyendo su peso y recuento diario de pasos, y seguir su propio progreso poscirugía. Otros ejemplos son Modo (carsharing), Loomio, Resonate (música) y SMArt.

EL MODELO DE COMMONS ABIERTOS Y EL COOPERATIVISMO DE PLATAFORMA

El modelo de commons abiertos hace hincapié en una política de conocimiento ligada al conocimiento abierto, esto es, adopción de software libre y licencias libres que aseguran el acceso al recurso común como un bien público, su propiedad colectiva y la transparencia en términos tecnológicos de la plataforma. Schotz no considera el conocimiento abierto como una parte integral del cooperativismo de plataforma. De alguna manera, esta posición refleja la asignatura pendiente en la traducción cooperativista ligada a la manera como se reinventarían sus principios en un entorno digital, y en este sentido, reconocería en el procomún digital una plasmación de estos principios. Por eso, hay posiciones que entroncan más con la trayectoria de lo que se ha conocido como «cooperativismo abierto», que considera el conocimiento abierto y la dimensión publica de la producción como parte integral del cooperativismo de plataforma.


Artículo de Mayo Fuster Morell, publicado en la revista electrónica Nexe.coop, enlazado y reeditado por Chamba Coop.